23 de agosto 2016 - 00:00

Otro niño intentó inmolarse, ahora en territorio iraquí

Bajo la camiseta de Messi. De acuerdo con fuentes policiales, el menor sostuvo que hombres de negro lo obligaron a portar la bomba.
Bajo la camiseta de Messi. De acuerdo con fuentes policiales, el menor sostuvo que hombres de negro lo obligaron a portar la bomba.
Bagdad - La Policía iraquí detuvo en la ciudad de Kirkit a un niño que portaba una bomba adosada a su pecho y que ocultaba debajo de la camiseta de Lionel Messi del club Barcelona, el mismo día en que un joven de entre 12 y 14 años se inmoló durante una boda en la ciudad de Gaziantep, en el sur de Turquía, en un ataque que dejó al menos 54 muertos, en su mayoría menores de edad.

En las imágenes transmitidas por el canal Kurdish 24 TV se ve a un grupo de policías que lo rodea mientras él alza los brazos y se queda inmóvil: debajo de la casaca, junto al estómago, se nota la presencia de un artefacto. Dos expertos, con extremo cuidado, tras haber cortado sus vestiduras, cortan el cinturón explosivo a los lados y lo hacen descender hasta el suelo. Primero un pie, después el otro, el joven sale y se aleja del paquete explosivo. Con el torso desnudo, su delgadez es más evidente. Se lo ve asustado y un poco aturdido, grita algo incomprensible. Segundos más tarde, es introducido con rapidez en un celular policial.

Poco antes de su arresto un ataque suicida se había cometido en una mezquita chiíta en Kirkuk, la capital del Kurdistán iraquí, causando la muerte del atacante y heridas a dos personas.

Los servicios de inteligencia dijeron conocer el nombre del jovencito, que tiene 12 años y era vigilado desde su llegada a Kirkuk, hace alrededor de una semana.

"Durante el interrogatorio dijo que había sido raptado por hombres enmascarados que le colocaron el explosivo y lo llevaron a la zona donde debía detonarse", explicó un responsable de esa área. Kirkuk, ubicada en el norte, se encuentra en una zona rica en petróleo y es disputada por kurdos, árabes y turcomanos.

Este caso se conoció poco después de que el presidente Recep Tayyip Erdogan responsabilizara a un joven de entre 12 y 14 años, "probablemente" del Estado Islámico (EI), por la muerte de 54 personas, la mitad de ellos niños, en Gaziantep, en la frontera con Siria. Más tarde, el primer ministro Buinali Yildirim, sembró confusión al sostener que Turquía "ignora totalmente" quién fue el perpetrador.

Los casos de niños implicados en la yihad, lamentablemente, no son aislados. De acuerdo con un estudio del Centro de Combate del Terrorismo (CTC) de West Point, en los últimos 13 meses, el Estado Islámico ha glorificado como mártires a 88 niños fallecidos en acciones armadas.

Agencias ANSA, EFE y ANSA

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