Pablo Cedrón. Proveniente de una familia de linaje artístico, había debutado en 1984 en el film “El juguete rabioso”
La vida, dura en sus comienzos, le dio a Pablo Cedrón ese temple que lo caracterizaba, el porte recio, la filosofía del buscavidas con sentido del humor, la dedicación del artesano concienzudo. Carpintero, actor y escritor, murió anteayer a los 59 años, víctima de un cáncer de colon. Había empezado a trabajar a los 12 como peón de albañil, conoció diversos oficios, aquí y en tierra ajena, y hacia 1990, miembro de una familia de artistas, recaló en el espectáculo.
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El público lo recuerda como "el estúpido" de una publicidad de licor, el sexólogo paraguayo de "Cha Cha Cha", en cuyos libretos participaba, el tanguero del disco rayado de "Nico", y otros papeles televisivos, particularmente en "Campeones", "Sos mi vida", "Lalola", "Historia de un clan" y "Algo habrán hecho", donde encarnó al general San Martín. Se destacó también en las películas "El juguete rabioso", "Rio Escondido", "Cabeza de Tigre", "Aballay, el hombre sin miedo", "El movimiento", y sobre todo "Felicidades", que él mismo escribió junto al director Lucho Bender y Pedro Loeb. También de su autoría, la pieza "Jamel, teatro sin animales", y la miniserie web "Romanos", sobre dos tipos obligados a resolver fantasías sexuales en un futuro distópico. Santiago Cedrón, su hijo, lo continúa ahora en el taller de carpintería.
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