Pablo Iván Ríos: con la mirada del comic

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La pátina de nostalgia por su infancia impregna sus obras.

Con el objetivo de incentivar el desarrollo profesional de los artistas argentinos con residencia en el país que nunca hayan expuesto individualmente en Buenos Aires se ha instituido la Beca Aída Aisenstein. Impulsada por Julio Aisenstein en homenaje a su madre, tiene también el ambicioso propósito de generar redes de contacto entre curadores, críticos, centros culturales, coleccionistas y galerías.

En el marco del programa 2018 se incluye la exhibición durante tres semanas de los ganadores de la Beca en Suipacha Galería de Arte, de larga trayectoria en nuestro medio y que reinicia así su actividad de exposiciones temporarias.

Para inaugurar la Beca se invitó a Pablo Iván Ríos (Tucumán, 1970). Pintor, dibujante de cómics, escritor de guiones de historietas a quien le han sido otorgados premios nacionales y también galardonado con las medallas de Bronce (2015) y Plata (2016) del Salón de Bellas Artes de París, que significó un antes y un después en su carrera artística. Asimismo, fue nombrado Miembro Asociado en la Asamblea Anual de la Sociedad Nacional de Bellas Artes de Francia.

Se exhiben 18 acrílicos sobre tela cuyas imágenes están pobladas de personajes del comic, recuerdos de su infancia, la nostalgia por elementos como la radio Spica, surtidores antiguos de YPF, autos de fabricación nacional que circulan tanto por caminos tucumanos o avenidas parisienses en un contexto de carácter ominoso, en algunos casos cargados de armamentos.

Aviones que surcan cielos tormentosos de vibrante materia, no precisamente comerciales sino amenazantes o algunas naves de extraña apariencia, máscaras siniestras pueblan estos cuadros que también remiten al futuro incierto.

Galaxias futuristas que sobrevuelan la saga de Blade Runner, Madmax, películas de ficción que alimentaron su fantasía infantil y adolescente y revelan una verdadera pasión por la historieta.

Hay un discurso que se relaciona con la idiosincrasia del artista, un artista sensible, que resiste toda influencia de movimientos neo o post, o lenguajes políticos que se van agotando. En suma, un lenguaje plagado de signos colocados estratégicamente, que reflejan una cierta ironía y que lo identifica por su apasionamiento y la fe que tiene en su quehacer pictórico.

Lunes a viernes en Suipacha 1248. Clausura el 22 de mayo.

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