Pacto social: la CGT va hoy a Casa Rosada con reclamos

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• «No deberían cifrarse demasiadas expectativas», dijo De Mendiguren (concurre el miércoles con UIA)

Una vez más el «diálogo social» entre el Gobierno, la CGT y la Unión Industrial Argentina (UIA) ocupará el centro del escenario político, al menos por unas horas: la presidente Cristina de Kirchner recibirá hoy a las 17 a la cúpula de la central obrera, en el primer día hábil tras la demostración de fuerza que protagonizó su líder, Hugo Moyano. La agenda no fue fijada, pero no es difícil imaginar que Moyano -que sin dudas se siente fortalecido por el acto del viernes- insistirá en reclamos que van desde la reducción del mínimo imponible del Impuesto a las Ganancias hasta la designación de su abogado, el diputado Héctor Recalde, como integrante de la fórmula presidencial de octubre.

El miércoles le tocará el turno a la UIA, cuya flamante «mesa chica» también concurrirá a la Casa Rosada «sin agenda». Desde Roma, adonde viajó para la beatificación de Juan Pablo II, el titular de la entidad fabril, José Ignacio de Mendiguren, le dijo a este diario que en el encuentro «no deberían cifrarse demasiadas expectativas, porque la CGT parece tener una lista irreductible de pretensiones». Agregó que la UIA «no va con una lista de reclamos, porque no corresponde hacerlo, y menos en la primera reunión que tenemos con la Presidente».

Éste habría sido uno de los acuerdos a los que llegaron en Roma el industrial con Omar Viviani -viajó por el mismo motivo-, titular del gremio de taxistas.

Renegociación

Sin embargo, estaría en el ánimo de algunos dirigentes de la UIA volver a poner sobre la mesa temas que desvelan a los empresarios, y que De Mendiguren obvió ex profeso en su discurso de asunción. Esos temas son, entre otros:

la denominada «ley Recalde», que faculta a los delegados gremiales a tener acceso a los números de las empresas, so pretexto de controlar que las bonificaciones anuales que les otorgará esa ley (en caso de ser aprobada) se ajusten a las verdaderas utilidades obtenidas;

  • la «cuestión Techint» como caso testigo de una posible injerencia estatal en la propiedad de las empresas;

  • la eterna demora en la sanción de una ley de accidentes de trabajo que termine (o acote al menos) con una industria del juicio que ya generó pasivos potenciales por más de u$s 3.000 millones.

    Una nota significativa: Luis Betnaza, vicepresidente segundo de la UIA y una de las primeras espadas de Techint, no será parte de la delegación que irá a Casa de Gobierno: el ejecutivo debió viajar este fin de semana a España.

    De Mendiguren dijo desde Roma que, si bien no le teme a Moyano, le preocupa que tenga tanto poder. Esto es algo que la Presidente buscaría acotar con la iniciativa del diálogo social; al menos, es la módica esperanza de los empresarios que irán a verla el miércoles. Apoyan su expectativa en un discurso de la Presidente en el que pidió a los sindicatos que aten los reclamos salariales al aumento de la productividad de los trabajadores, tras quejarse de las consecuencias económicas del paro de los petroleros en Santa Cruz.

    Esta iniciativa surgió tras la foto de Moyano en la sede de la UIA abrazado a De Mendiguren tras su asunción como presidente de la entidad empresaria.

    Desde la Casa Rosada se interpretó la presencia del camionero en ese acto como un intento más de ocupar espacios; al otro día, Cristina de Kirchner contraatacó con el discurso y la inmediata convocatoria a la UIA y la CGT para «dialogar». El apuro de esta convocatoria lo demuestra la ausencia de una agenda concreta, que desconocen no sólo los participantes. Cabe apuntar que fue la primera vez que ambos se vieron las caras desde el día en que falleció Néstor Kirchner.

    Sin novedades

    En ninguno de los casos, además, se anunció aún quiénes serían los miembros del gabinete que acompañarán hoy a la Presidente en ambas audiencias. Se supone que el encargado de continuar la negociación surgirá de entre los ministros o secretarios que participen de los primeros encuentros.

    En otros tiempos, el ministro de Planificación habría sido una fija, pero Julio De Vido ha perdido buena parte del poder que ostentó hasta el año pasado, pese a que sigue siendo el miembro del gabinete con mejor llegada al empresariado.

    En la UIA especulan que, de avanzarse en este «diálogo social» (y remarcan la diferencia con el Pacto Económico y Social que había lanzado la Presidente a poco de asumir, pero que nunca voló), el encargado del «día a día» podría ser el secretario legal y técnico de la Presidencia, Carlos Zannini, que es sin dudas el hombre hoy de mayor confianza de la mandataria. Sin embargo, no descartan que ese rol sea compartido por el titular de Economía, Amado Boudou.
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