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Pagan sólo 14% a grandes inversores (¿veranito?)

La Badlar (tasa que pagan los bancos por plazos fijos de más de un millón de pesos) es la referencia y termómetro del mercado. Es, por ejemplo, la variable de ajuste de la mayor parte de los préstamos que no se otorgan a tasa fija. Como los bancos se encuentran con una posición muy cómoda de liquidez (conservan más de $ 10.000 millones en el Banco Central, a través de pases pasivos), decidieron no seguir pagando altos rendimientos para captar fondos.
Por eso, no extrañó que ya en el arranque de enero, el costo de captación comenzara a bajar de manera sostenida. Sin embargo, en el mercado consideran que se está acercando el límite del descenso. Observan que el número de operaciones es escaso y que subsisten demasiadas incertidumbres en el horizonte: el mercado internacional sigue flojísimo y la pérdida de divisas por la sequía del campo tendrá un fuerte efecto negativo en la economía, entre otras cuestiones.
En el Banco Central tampoco alientan una baja mayor: «Pensamos que estos niveles de los últimos días son razonables, considerando otras variables del mercado», explicó un director de la institución a este diario. Esas otras variables que no mencionan en los pasillos oficiales tienen que ver con la expectativa de inflación para el año (en ningún cálculo baja del 12%) y de la suba del dólar durante 2009, que tampoco sería inferior al 10%. La premisa que manejan en el BCRA es que el rendimiento de las tasas siga siendo mayor que la evolución del dólar (algo que se registra desde 2003 y también se produjo en 2008, aunque con margen menor).
También se produjo una disminución notoria en la tasa de créditos, sobre todo las líneas de corto plazo: los bancos ya cobran por descuento de cheques a 30 días una tasa del 20%, cuando a fines de diciembre no bajaba del 30%. Y los fideicomisos financieros (a tres meses en promedio) se están colocando al 22% contra más del 28% en el arranque del año. En todos los casos, se trata de operaciones de bajo monto. En algunas entidades, incluso, se animan a alargar los plazos de los préstamos: «Teníamos préstamos personales hasta 24 meses, pero ya desde la semana pasada los ofrecemos a 36 meses», señalaron en un banco nacional de capital privado. Sin embargo, las tasas de este tipo de créditos se mantienen altas, a más de 40% anual.
Estos son otros elementos que hay que tener en cuenta para entender lo que está sucediendo en el mercado financiero en los últimos días:
El aspecto estacional es clave. En general, en enero cede la demanda de pesos, que tiene un pico en diciembre (por sueldos, aguinaldo, fiestas y vacaciones). Por eso, lo que sucede en esta fecha hay que tomarlo «con pinzas». El año pasado, por ejemplo, la Badlar había caído a 8% anual en plena aceleración inflacionaria, pero a los tres meses se ubicaban por encima de 16%, es decir, el doble.
Es bastante mayor de lo que se esperaba la liquidación de los exportadores. Según explicó CIARA, el ingreso de divisas por parte de las cerealeras fue de u$s 434 millones la última semana. El promedio de noviembre y diciembre no pasaba de los u$s 250 millones. El rebote de la soja en el mercado internacional (pasó de u$s 300 a u$s 375 la tonelada) y la mejora del tipo de cambio local impulsó a una venta más rápida de lo que se mantenía en stock. La tendencia podría continuar (en menor medida) en febrero, siempre que se mantengan las condiciones actuales. Este mayor ingreso de dólares permitió al Central transformarse en fuerte comprador neto de divisas (en los últimos días fueron alrededor de u$s 80 millones diarios), lo que a su vez implica inyección de pesos al mercado. Es otro factor que colabora en deprimir las tasas.
En el Banco Central siguen de cerca lo que sucede en el mercado, pero saben que es un fenómeno transitorio y no quieren abusar. Si las tasas bajan demasiado rápido, la consecuencia es que los inversores pueden tentarse a comprar dólares en cuanto la divisa se empiece a mover para arriba.
Los bancos rehabilitaron algunas líneas crediticias que habían desaparecido a fines del año pasado, pero lo hacen tímidamente. Además, la demanda de préstamos del público y de las empresas cayó a niveles mínimos, por la incertidumbre sobre lo que sucederá en 2009.


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