22 de marzo 2010 - 00:00

País sin Senado: kirchnerismo inmoviliza bicameral de DNU

El país político deberá acostumbrarse a no tener Senado. Aunque el jueves pasado pareció volver la sensatez a esa cámara tras la reunión de Labor Parlamentaria, toda posibilidad de negociación entre oficialismo y oposición dio marcha atrás cuando el kirchnerismo anunció que no aceptaría sesionar esta semana. Fue una orden directa de Néstor Kirchner a Miguel Pichetto tras conocer que existía una puerta abierta para discutir este jueves proyectos sin disidencias entre las bancadas, como la eliminación de comisiones para el uso de cajeros automáticos en las cuentas sueldo, y debatir en el recinto un acuerdo para regularizar la bicameral de Trámite Legislativo, encargada de controlar los DNU.

Ese acuerdo, que intentaba restablecer ocho miembros para la oposición y ocho para el oficialismo en la bicameral, además de cederle la presidencia con derecho a desempate a la UCR y modificar las reglas para formar el quórum, se dio el mismo día en que Julio Cobos anunció que apelaría la decisión del juez Enrique Lavié Pico que ordenó restaurar la conformación original de la bicameral.

Ahora el oficialismo le pide más a la oposición para cerrar un acuerdo; de hecho, hasta incorporaron a la negociación más lugares en otras comisiones que no estaban ya en discusión, en un claro intento por alejar toda posibilidad de entendimiento.

La noticia cayó en el radicalismo sólo dos horas después que finalizara la reunión de Labor Parlamentaria entre Cobos y todos los presidentes de bloque (son ya unos 25 senadores) y en la que se había acordado sesionar el jueves, tras el feriado del 24 de marzo, con temas sin conflicto para remozar la imagen de un Senado golpeado por la crisis institucional desde hace tres meses.

Sólo una negociación de último momento podría destrabar lo que se rompió el viernes, cuando el propio Pichetto comunicó que no había acuerdo posible. Intentó el oficialismo argumentar que no aceptaría ningún pacto con la UCR, aunque la realidad es que el intento de normalización de la bicameral había partido de un acuerdo lógico entre los presidentes de bloque.

Y de hecho hasta Cristina de Kirchner se involucró el sábado en esa disputa en su mensaje a legisladores en el quincho de la residencia de Olivos: «En el Senado, por ejemplo, siempre se dio a la primera minoría, la UCR, una participación mucho mayor a la que le correspondía proporcionalmente. Yo confieso que me enojaba con Miguel (por Pichetto) y le decía de todo. Me enojaba mucho porque le decía dales lo que les corresponde pero no les des más. Bueno, pero él llevaba adelante una política de buenos amigos y, bueno, es una manera de conducir, de dirigir, yo siempre se la respeté», dijo la Presidente sembrando dudas, una vez más, sobre las relaciones entre la UCR y el oficialismo.

Ese potencial de producir daño en realidad parece más un juego que un objetivo para el Gobierno: poco le importa hoy a la Casa Rosada que el Congreso funcione, ya que el DNU del Fondo de Desendeudamiento seguirá vigente (de hecho, existe peligro de que no sea así si las cámaras sesionan) y Mercedes Marcó del Pont no tiene problemas en continuar en comisión hasta setiembre como presidenta del Banco Central.

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