26 de mayo 2011 - 00:00

Palestinos insisten en que ONU avale su Estado

Ramala - El presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abás (Abú Mazen), ratificó ayer su determinación de acudir a la ONU para obtener el reconocimiento de un Estado, una instancia que es rechazada, por supuesto por Israel, pero también por EE.UU. (ver aparte).

Abás aprovechó para cuestionar el discurso del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, pronunciado el martes ante el Congreso norteamericano, al considerar que «tuvo muchos errores y grandes distorsiones, y se posicionó muy lejos del proceso de paz». «No dijo nada sobre lo que podamos avanzar de manera positiva», agregó.

Netanyahu habría rechazado una retirada a las fronteras de 1967, fecha en que su país pasó a ocupar Gaza y Cisjordania al vencer en la Guerra de los Seis Días a una coalición árabe, y reivindicó la soberanía de Israel sobre los grandes bloques de asentamientos en los territorios palestinos. Entre otros puntos, el israelí también negó que Jerusalén, ciudad santa para judíos y musulmanes, se convierta en la capital de dos futuros Estados, ya que reivindica dicha urbe como «única e indivisible».

Abás alabó, sin embargo, las declaraciones previas del presidente de Estados Unidos. Barack Obama «defendió las fronteras de 1967 para un Estado palestino que compartiría fronteras con Jordania, Egipto e Israel». «Eso es algo con lo que podemos trabajar de forma positiva», afirmó.

Asimismo añadió que, aunque las negociaciones de paz son su prioridad, «si nada ocurre de aquí a septiembre», presentará ante la ONU el pedido de reconocimiento de la independencia palestina. No se trata de una iniciativa para «aislar a Israel, ni deslegitimarlo, tampoco es un acto unilateral», aclaró.

En esa misma dirección se pronunció en un comunicado el comité ejecutivo de la OLP. «El Gobierno israelí debería aceptar la solución propuesta por Obama. Cerradas las puertas al proceso de paz, nos lleva a estudiar todas las opciones, particularmente la de ir a la ONU en septiembre», afirmó.

Ante las reiteradas críticas del árabe, Netanyahu ratificó ayer que sus demandas son «justas» y representan el consenso en su país. «Encontramos un amplio apoyo estadounidense a las demandas fundamentales de Israel, especialmente para el reconocimiento de Israel como un Estado judío, la necesidad de seguridad en las fronteras y el completo rechazo a Hamás», afirmó en un comunicado emitido por su oficina poco después de aterrizar en Tel Aviv. «También llegó el momento en que la AP reconozca las justas demandas de Israel», añadió.

Pesimismo

Con estos cruces, la prensa palestina se levantó ayer con mucho pesimismo. «Netanyahu y Obama cerraron todas las puertas al relanzamiento de las negociaciones. Volver a negociar con estas condiciones no es un acto de pecado, es un suicidio político», afirmó el columnista palestino del diario Al Ayam, Hani Masri.

«El proceso de paz de Netanyahu, si así se puede llamar a la colección de términos irreales que presentó al Congreso, lleva directamente al entierro del proceso de paz israelo-palestino, a una crisis internacional y a la declaración en la ONU del Estado palestino», aseguró por su parte el israelí Haaretz.

Compartió su opinión el columnista Ben Caspit, del diario Maariv, que afirmó que «el discurso no tendrá como resultado la paz (¿la guerra? Puede ser)». «Netanyahu sabe bien que las condiciones que sentó ayer para un proceso de paz son totalmente lo contrario de un arranque, que no hay ningún palestino en el mundo que vaya a aceptarlos, que no hay ningún Estado árabe en el mundo que los apoyaría, que no hay una sola persona en Europa que los tomaría en serio», afirma Caspit.

También el conservador Yediot Aharonot afirmó que el discurso «fue un paso muy pequeño en términos del proceso de paz. No habrá negociaciones y, por supuesto, no habrá paz», aseveró.

Agencias DPA, ANSA y EFE

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