11 de agosto 2016 - 00:00

Pampa Energía: es cabeza de espinel y lo siente

 Objeto social: "Holding de empresas de energía".

En horas o días conoceremos su estado contable a fin de junio, lo que tornará obsoleto este análisis a sus primeros tres meses. El problema es que la idea de "obsolescencia" se aplica también al semestral, por los cambios estructurales de la empresa (perfeccionando la operación de compra de los activos que fueran de Petrobras Argentina) y lo que resulta más significativo, por las marchas y contramarchas con la cuestión tarifaria, que la golpea a través de sus vinculadas Transener y Transba (transmisoras de electricidad), Edenor (distribución), Genelba y la represa de Pichi Picún Leufú (generadoras, parte de la operación con Petrobras). Como venimos advirtiendo con las demás empresas del sector, todos los números hay que tomarlos "con pinzas" hasta que la Justicia no tome una resolución definitiva con las tarifas y/o el Gobierno no instrumente un nuevo esquema de subsidios. Aclarado esto, pasamos a sus números. Los esquemas tarifarios de principios de año le resultaron beneficiosos, deparándole un ingreso por ventas 152% mayor al de doce meses atrás, o $2.549 millones más, que con el 111% de incremento en los costos le significó un bruto de $948 millones, casi siete veces mayor. Si bien la carga de los gastos, otros saldos operativos, negocios conjuntos y resultado de asociadas se le disparó 84%, esto lo neutralizo en parte con el mayor aporte de otros ingresos (crecieron en $361 millones), quedando con un saldo operativo a favor de $392 millones, cuando perdía $313 millones en 2015. Con $1.008 millones menos aportados por el Estado como reconocimientos, y un resultado financiero en contra de $138 millones (ganaba $273 millones antes), llega a un "pre tax" de $766 millones, que merced al aporte del fisco crece a un neto de $672.958.831, esto es 42% menos que lo que se llevaba un año atrás.

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