Última rueda del mes -el Dow subió un 0,05% a 10.014,72 puntos-, tiempo para nuestro habitual balance. En la superficie, lo que vemos es un cúmulo de bajas (el Dow perdió un 4,31%, el S&P500 un 4,74%, el NASDAQ un 6,24% y el Russell 2000 un 7,5%) que se justifica con las crecientes dudas sobre la expansión económica. Desde ya que tuvimos muchos puntos de luz en estos días, ejemplo: el frenesí en M&A, pero sin el efecto derrame de otras veces o más cercano en el tiempo, el compromiso de la Fed de hacer lo que pueda para impulsar la economía. El problema es que, a estas alturas, no es mucho, tal vez alterar el fraseo de sus comunicados, dejar de remunerar los depósitos bancarios o incrementar la compra de títulos. Más allá de lo efectivo que pueden ser o no estas medidas, esto queda embretado por la política: mientras los demócratas quieren financiar con emisión los resultados de las elecciones de noviembre, los republicanos no están dispuestos a ceder un centavo. Así, el triunfo del partido de Lincoln está asegurado al menos en la Cámara baja, lo que promete ser una larga parálisis el frente de los estímulos económicos. El mercado quedará así librado a sus propias fuerzas, lo que no es nada malo, pero no tranquiliza. Especialmente porque venimos del peor agosto desde 2001 con el menor volumen desde 2006, y setiembre ha sido históricamente el peor mes del año para lo bursátil (en promedio cae un 0,6% desde 1950 y en la última década 4 veces se desplomó más del 5%). ¿Qué hay debajo de la superficie? La mayor suba mensual en un año del IToxx Sovx WE, el euro desplomándose ante el dólar, el oro casi marcando récord, etcétera. Usted saque sus conclusiones.
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