30 de agosto 2010 - 00:00

Papel de diarios: kirchnerismo extiende debate del proyecto por al menos 90 días

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
«Ahora necesitamos tiempo, por primera vez en el año no estamos a la defensiva». La máxima de Néstor Kirchner sonó a victoria política; sin embargo, el proyecto para regular la venta de papel de diarios en la Argentina se debatirá en el Congreso al menos 90 días antes de ser votado. La Casa Rosada desplegó una clara estrategia legislativa: tapar la embestida opositora por las retenciones, el INDEC, el 82% móvil a las jubilaciones y la reforma al Consejo de la Magistratura con un prolongado debate sobre la principal papelera del país que, de cara al año electoral, fija la contienda política de manera excluyente el kirchnerismo y los «grupos mediáticos concentrados», borrando de la discusión en los medios a radicales, macristas y peronistas disidentes.

El fin de semana, los diputados oficialistas de paladar negro agradecían al matrimonio presidencial el giro final del proyecto a Diputados y no al Senado, como se había anunciado. Gana tiempo el bloque kirchnerista de Agustín Rossi para llegar hasta el 30 de noviembre, fin del período ordinario de sesiones, sin que la oposición logre sancionar ninguna de las leyes de campaña. Y ahora esperan confiados la llegada de la Ley de Presupuesto 2011, el próximo 15 de setiembre, elaborado sobre la base de ingresos y egresos que contemplan el actual esquema de retenciones, de gasto en jubilaciones y reparto de ATN, por mencionar sólo algunas de las leyes opositoras pendientes de aprobación en el Parlamento.

La definición de Diputados como Cámara de origen del proyecto sobre papel de diarios obedeció a esa necesidad del oficialismo de embarrar y prolongar el debate. El jefe del bloque kirchnerista en el Senado, Miguel Pichetto, ya le había confirmado a la Presidente que garantizaba la aprobación de los seis artículos enviados por el Poder Ejecutivo Nacional. Pero justamente lo que buscaba evitar el Gobierno era una aprobación «exprés» y se resolvió enviarlo a Diputados, donde los debates son más extensos y las chances de exponer las contradicciones de la oposición eran mayores.

Hoy el presidente de la Cámara de Diputados, el peronista Eduardo Fellner, deberá girar a comisión el proyecto ingresado a las 20.40 del viernes pasado, apenas 80 minutos antes de que cierre Mesa de Entradas del Congreso. El expediente será debatido al menos, en tres comisiones: Asuntos Constitucionales, Presupuesto y Hacienda y Libertad de Expresión. Aunque para garantizar el show legislativo podría sumarse también Legislación General. El proyecto redactado en la Secretaría de Legal y Técnica de Carlos Zannini, con interconsultas permanentes a los jefes de bloque Miguel Pichetto (Senado), Agustín Rossi (Diputados); el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y hasta el titular de la ANSES, Diego Bossio, es un anzuelo político para instalar el debate y oxigenar al Gobierno de Cristina de Kirchner hasta fin de año. De hecho, los seis artículos ni siquiera incluyen el plazo de tiempo en que «el Poder Ejecutivo Nacional deberá elaborar y enviar a la Comisión Bicameral», el marco regulatorio.

El kirchnerismo buscará replicar así la lógica de espectáculo legislativo que se produjo durante el prolongado debate de la nueva ley de medios, con foros en todo el país y audiencias públicas en ambas cámaras del Congreso. Anoche, la Casa Rosada se entusiasmaba con el testimonio brindará en Diputados Lidia Papaleo de Graiver, vendedora de Papel Prensa y principal defensora del informe presentado por Cristina de Kirchner.

Para el Gobierno, el debate en el Congreso no es numérico. Es decir, no importa tanto la matemática legislativa de asegurar los votos para aprobar el escuálido proyecto enviado al Poder Legislativo, sino las fracturas y divisiones que podría generar en la oposición. El centroizquierda de Fernando Pino Solanas y el Nuevo Encuentro de Martín Sabbatella ya dejaron trascender su simpatía con la declaración de «interés público» de la actividad de producción y venta de celulosa para papel de diario. Pero las divisiones que más le interesan al Gobierno están en el Acuerdo Cívico y Social: el socialismo y el GEN de Margarita Stolbizer se sumarían a la postura de Solanas; Gerardo Morales, para frenar la interna, advirtió que el proyecto no es prioridad.

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