La jornada amaneció decorada con los titulares hablando de un «inminente» acuerdo que salvaría al país de caer en el «precipicio fiscal». Con esta excusa, la mayoría de los analistas justificaban que tras arrancar las primeras operaciones del lado positivo, media hora después de mediodía el Dow trepaba un 0,64%. Lo interesante vino entonces, cuando el secretario del Tesoro mostró en una conferencia de su oposición al «plan B» de los republicanos, que es lo que teóricamente abría la puerta para el «acuerdo». Por si esto no bastase, una hora más tarde la Casa Blanca anunciaba que no se aceptaba esa idea y que, por lo tanto, las conversaciones estaban tan empantanadas como siempre. Si dijimos «lo interesante», es porque en lugar de retroceder, el mercado accionario ganó terreno con estas declaraciones, haciendo que diez minutos después de las declaraciones de Timothy Geithner el Dow trepara un 0,94% (máximo del día) y un 0,91% luego del comunicado de Obama (en el ínterin había reducido la suba al 0,76%). Ante el papelón de vincular los vaivenes de los políticos con el comportamiento de las acciones (esto no significa que vaya o no vaya a haber acuerdo antes de fin de año y que esto pueda o no ser gravitante en su momento) algunos titulares fueron rápidamente cambiados, apuntando a la fortaleza de las empresas vinculadas a la energía (el petróleo subió un 0,91%), las tecnológicas (Apple recibió una «ayuda» de Samsung), las empresas de transporte (los combustibles están cerrando en los precios más bajos del año, debajo de u$s 0,86 por litro) y las inmobiliarias (la confianza en el sector está en el tope de 6,5 años). Aun perdiendo 15 puntos en los últimos 3 minutos, el Dow cerró ganando un 0,87 por ciento, a 13.350,96 puntos (el máximo en dos meses).
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