- ámbito
- Edición Impresa
Para analistas, no hay debate serio del déficit en EE.UU.
George W. Bush
Ambos coinciden en denunciar que demócratas y republicanos están de acuerdo en hacer caer el peso de las reducciones presupuestarias en la clase media, con masivos cortes en los programas sociales. Cooke destaca que Obama se ha «lanzado furiosamente a la derecha política» en el llamado debate sobre el déficit, empujando a los republicanos aún más hacia su extremo, a la propuesta de éstos de recortar u$s 4 billones del presupuesto nacional. Los más extremos miembros del llamado Tea Party republicano quieren entonces llevar esa suma a los u$s 10 billones.
Diversos críticos destacan que mientras el proyecto republicano privatizaría el sistema médico nacional Medicare, acabaría con el Medicaid (para personas de bajos ingresos) y otros programas sociales, a la vez que reduciría la carga fiscal a las corporaciones, el plan de Obama propone cortar en u$s 480 mil millones los fondos del sistema Medicare/Medicaid, reducir otras áreas de asistencia social y privatizar la educación. «Obama quiere hacer parecer progresista a su plan, hablando de imponer impuestos a los ricos, pero esto es una mentira», afirma Cooke, explicando que en realidad sólo deja expirar una excepción impositiva a los ricos de la era de Bush que tiene ya un término programado.
Por su parte, el economista Richard Reich explicó que «los líderes demócratas no refutan la gran mentira republicana: que las reducciones de gastos traerán un aumento del empleo». Con claras reminiscencias del debate internacional al respecto, afirma que, por el contrario, esos ajustes debilitarán a una economía ya anémica, provocando «inmenso e innecesario sufrimiento a millones de estadounidenses».
Pero «esta batalla es por dinero, no filosofías», advierte Dean Baker en Truthout.com. «Un continuo bombardeo de comentarios nos dice que el caso Medicare es una batalla sobre el tamaño y la función del Gobierno. No es verdad. Es sobre dinero», agregó. Para Baker, la trampa está en que la mayoría de los estadounidenses simpatiza con la idea de achicar el Estado. Pero si comprendieran que el plan del republicano por Wisconsin Paul Ryan, presidente del Comité de Presupuesto de la cámara baja, transfiere decenas de trillones de dólares de la clase media a las empresas aseguradoras y de salud, su opinión cambiaría radicalmente.
Esto parece confirmarse desde el otro extremo: una encuesta reciente elaborada por McClatchy-Marist (insospechable de populista) reveló que el 70% de los votantes registrados identificados con el movimiento ultraderechista Tea Party se opone a los cortes tanto de Medicare como de Medicaid. Otro argumento es que el Estado es ineficiente. Pero un análisis de la propia Oficina de Presupuesto del congreso federal (CBO, por sus siglas en inglés) lo refuta: sus proyecciones muestran que el plan de Ryan aumentaría el costo del Medicare en unos u$s 30 mil trillones en los 75 años del período planeado. Esto es seis veces mayor que el déficit proyectado para el mismo período en el Seguro Social (el sistema de pensiones públicas).
Ante todo esto, los astronómicos gastos militares brillan por su ausencia en el debate parlamentario y en las propuestas presidenciales. Las promesas de campaña de Barack Obama de reducir los gastos del Pentágono y buscar la paz han quedado en el olvido, mientras que la realidad muestra que el presupuesto militar es hoy considerablemente más alto que en la era de George W. Bush.
Agencia Télam


Dejá tu comentario