Río de Janeiro - El candidato de ultraderecha Jair Bolsonaro, uno de los favoritos para las elecciones presidenciales de octubre en Brasil, cuestionó la necesidad de políticas de igualdad racial y negó que los militares que gobernaron de 1964 a 1985 hayan llegado al poder por un golpe de Estado.
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"¿Qué deuda histórica tenemos con los negros? Yo nunca esclavicé a nadie. El negro no es mejor que yo ni yo soy mejor que el negro", afirmó el diputado durante una entrevista en la noche del lunes en el canal público TV Cultura.
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El diputado y exmilitar afirmó que, de llegar al poder, "propondría, quién sabe, una disminución" de las cupos reservados a los negros en las universidades, implantados por los gobiernos de izquierda de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y Dilma Rousseff (2011-2016).
Brasil fue el último país de América en abolir la esclavitud, en 1888, más de seis décadas después de la proclamación de la independencia, aunque la segregación perduró bajo múltiples formas. Actualmente, más de la mitad de la población es negra o mestiza, pero solo el 5% ocupa puestos ejecutivos en las empresas, según datos del instituto de estadísticas IBGE. Pero Bolsonaro tiene su propia interpretación de los hechos.
"Si revisás la historia realmente, los portugueses no pusieron un pie en África, fueron los propios negros que entregaban a los esclavos", afirmó, durante la larga entrevista en el programa Roda Viva.
El candidato presidencial, un excapitán del ejército, volvió a expresar su nostalgia por los años de dictadura y sostuvo que "no hubo un golpe militar en 1964", cuando el presidente Joao Goulart fue derrocado.
"Un golpe de Estado es cuando se da una patada en la puerta y se saca al ciudadano [al presidente] (...). Pero el que declaró vacante el cargo de presidente en esa época fue el Parlamento. Fue dentro de las reglas vigentes", dijo.
En el pasado, Bolsonaro ha sido muy criticado por elogiar a un coronel que fue un torturador notorio durante la dictadura. En esta ocasión, arremetió contra las víctimas de esa violencia.
"Los que se decían torturados lo hacían para conseguir indemnizaciones, votos, piedad, poder. Solo se escucha un lado de la historia, el otro, no", se defendió.
"Abominamos de la tortura, pero en aquel momento era la Guerra Fría" y, "si hubiésemos perdido, hoy Brasil sería Cuba", alegó.
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