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Para chicos y padres a prueba de chillidos
Esta vez, Alvin, Simon y Theodore hacen buenas acciones en un colegio, y ahora no sólo chillan los protagonistas, sino que todo un zoológico participa en una especie de «Operación triunfo».
Esta secuela de «Alvin y las ardillas» sólo se explica por el éxito de taquilla que fue la primera, no porque tuviera un buen argumento, ni porque fuera novedosa desde el punto de vista técnico. Como varias otras que copiaron infructuosamente el recurso de combinar actores reales con animación de «Roger Rabbit», «Alvin..» se vale de esa mezcla, que a esta altura parece aún más demodée en contraste con la vanguardia en animación que ofrece el tanque «Avatar». Así y todo, a esta «Alvin» no le va tan mal en EE.UU., donde está cuarta en el ránking de las más vistas.
Esta vez, el trío de ardillas que, en el original, ascendió al estrellato del pop gracias a un hit, mientras causaban estragos en la vida del compositor Dave, el protagonista humano del caso, Alvin, Simon y Theodore se enfrentan al trío de féminas (ardillas por supuesto), las «Chipettes». Como se ve, queda poco del espíritu de «The Alvin Show», creado en 1958 por Ross Bagdasarian (también productor de ambos films).
En esta secuela , hay un plantel artillero mucho más numeroso, con un doblaje al español propio de voces post insuflación de helio y un argumento sin inventiva, aunque con moraleja, naturalmente: ahora Alvin y compañía asisten a una escuela con fines nobles. Acaso para aggiornarse se incluye un concurso de bandas musicales estilo «Operación triunfo», donde se agradece la ausencia de Marley, pero por el que desfila el zoológico entero. Allí se advierte una búsqueda desde lo musical, pero termina resultando demasiado extenso.
Aunque es obvio que «Alvin..» no apunta a los adultos, se extraña algún guiño de esos que tan bien introducen films como «Shrek», «Wall-E» o «Up», para los sufridos padres que ya tienen bastante con soportar a las ardillas chillonas.


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