Para conocer a una buena cantante

Edición Impresa

«My One and Only Thrill». Melody Gardot. Universal/ Decca 2721061.

Lo primero que Melody Gardot editó en su vida fue un disco de media duración (EP), con algunas canciones que compuso y grabó en su cama, sin poder caminar, mientras se recuperaba de un serio accidente (un auto la atropelló mientras andaba en bicicleta) que le dejó secuelas físicas y que oportunamente hizo temer por su actividad cerebral. La chica de bellas facciones y de intrigantes anteojos, nació en Filadelfia en 1982. Pero recién en 2005 vio la luz aquel primer trabajo, «Some Lessons: The Bedroom Sessions». Después vinieron «Worrisome Herat», en 2008, y este doble «My One and Only Thrill», que es la suma de un álbum de estudio grabado en los Estados Unidos y un CD con cinco temas -algunos de ellos repetidos entre ambas plaquitas- registrados el 10 de septiembre pasado en París durante una de sus giras.

Esta cantante de voz dulce y profunda, pianista, guitarrista y compositora, es todavía muy poco conocida por aquí. Para presentarla, entonces, hay que decir que cabalga entre el jazz y la canción norteamericana, entre la balada pop y el pianismo clásico; y que sin romper demasiado ningún molde se instala cómodamente entre los talentosos de estos tiempos.

En todos estos sentidos, este trabajo es una excelente puerta de entrada para la obra de Gardot, que en él ofrece una decena de temas propios, todos de muy buena factura melódica. A eso, sumó sus muy atractivas versiones de un clásico como «Over the Rainbow», y de «Aint no Sunchine» de Motown.

Ricardo Salton

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