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“Para cumplir meta fiscal este año hacen falta más ajustes”
• EL DIRECTOR DE MACROVIEW ANTICIPA QUE PESARÁ MÁS LO ECONÓMICO QUE LO POLÍTICO EN 2018
En la tradicional entrega de El Economista del Mes, el análisis de la coyuntura estuvo a cargo de Pablo Goldin, quien estima que aún el Tesoro necesita colocar u$s27.000 millones de deuda. Destacó además que “solo gobiernos económicamente exitosos tuvieron un segundo mandato”.
Pablo Goldin
4 ¿Cómo sigue la película del financiamiento al tesoro este año?
Este año las necesidades financieras totales del Tesoro (en pesos y en dólares) rondarán u$s40.000 millones. Será la necesidad más baja de los últimos tres años porque hay menores vencimientos de deuda en dólares. Descontado el financiamiento comprometido por el BCRA de $140.000 millones (unos u$s7.000 millones al dólar de hoy) y previendo que se renueva la deuda que vence en pesos (otros u$s7.000 millones), queda un remanente a financiar de unos u$s26.000 a 27.000 millones. El Gobierno tiene buenos reflejos y ya consiguió u$s9.000 millones en el exterior. Pero aun con necesidades más bajas, posiblemente tenga que ir a los mercados internacionales "con la misma intensidad" que en 2016 y 2017. Salvo que vuelva a aumentar fuerte el stock de Letes y/o consiga más préstamos de bancos internacionales y/o se vuelque más al mercado local en pesos. El Tesoro está explorando esto último, en especial los pesos encapsulados en las Lebac. Sin embargo, colocar menos deuda en dólares en el mercado internacional y más deuda en pesos en el mercado local luce una aspiración más que una estrategia concreta. Es que las necesidades del Tesoro son muy grandes para un mercado local todavía muy chico. El riesgo cruzado de "crowding -out" por un lado (restando crédito al sector privado) o de presiones inflacionarias por el otro (liberando pesos encapsulados en Lebac y haciendo que al final de la historia el BCRA termine emitiendo más), estarían a la vuelta de la esquina. En el primer caso, sería chau reactivación y en el segundo chau desinflación. En tren de explorar cambios no puede descartarse que para conseguir pesos el Tesoro venda dólares directamente en el mercado cambiario para que el tipo de cambio no se encabrite más de la cuenta ante bajas más fuertes de la tasa de interés.
5 ¿Los números del sector externo meten miedo?
El año pasado, el déficit de la cuenta corriente externa orilló los 5 puntos del PBI y seguramente seguirá engrosándose este año. El superávit comercial agrícola no da abasto para compensar el déficit industrial, el turismo al exterior sigue "pum para arriba" y el taxi de los intereses está corriendo. No es la primera vez que la Argentina alcanza un desequilibrio externo de esta magnitud. Ocurrió también en los años 90. La diferencia es que en aquel momento el rojo se hizo pronunciado después de muchos años de crecimiento de la inversión, el consumo y la importación. En esta oportunidad, los 5 puntos de déficit se precipitaron con apenas un año de recuperación económica moderada. Lo que incrementa la incertidumbre a futuro es que las exportaciones hace seis años que no suben y no se ve la luz al final del túnel. Esto no significa que hoy la Argentina tiene que salir a buscar dólares por 5 puntos del PBI: en términos de caja, no todo lo que se importa se paga cash, parte de lo que se exporta se cobra anticipado, hay reinversión de utilidades de extranjeros y los intereses de la deuda se están financiando con deuda. Pero tener tan rápido un déficit externo elevado nos hace más vulnerables. Bajarlo no será sencillo: si no hay boom exportador ni un temporal de inversiones (más que lluvia), a la larga se tenderá endógenamente a un tipo de cambio real más alto, un nivel de actividad más bajo o una combinación de ambas cosas.


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