«No siempre Dios es argentino: el boom exportador de los Kirchner contrasta con la caída de las exportaciones en el alfonsinismo», señaló un estudio realizado por el director de Econométrica, Mario Bro-dersohn. El ex secretario de Hacienda de Raúl Alfonsín elaboró un análisis en el que evalúa la incidencia del contexto internacional en el Gobierno alfonsinista y en los de Néstor y Cristina de Kirchner. De acuerdo con Brodersohn -hoy asesor de Ricardito Alfonsín- el panorama actual se presenta mucho más favorable que el de la segunda mitad de los 80. «Las tasas de interés internacionales fueron sustancialmente más altas en aquella época y hubo fuga de capitales, mientras que hoy vemos cómo entran. Antes había inflación regional y hoy sólo dos países están por encima del 20%: la Argentina y Venezuela», indicó el informe. A continuación, los puntos más destacados del estudio:
La revolución tecnológica y la expansión de la frontera agropecuaria así como de la presencia activa de China y la India en el comercio internacional dio lugar a un boom exportador que le permitió a la Argentina «vivir con lo nuestro», como resultado de un espectacular superávit fiscal y comercial externo. La Argentina comenzó a vivir al margen del mercado financiero internacional, salvo los préstamos del Gobierno venezolano, y a clausurar toda negociación con el FMI cancelando en forma anticipada su deuda con ese organismo internacional.
Las exportaciones en 1988 fueron de u$s 9.135 millones y veinte años después aumentaron a u$s 70.019 millones (2008). En 2003 la producción de cereales y oleaginosas fue de 70,8 millones de toneladas. Para 2010 se estima una producción de 95.300 millones de toneladas, es decir, un aumento en seis años del 34,6%. En cambio, en el Gobierno de Alfonsín la producción de cereales y oleaginosas en 1985 fue de 44,1 millones de toneladas y se redujo a 26,7 millones de toneladas en 1989; esto es, una caída del 39,5%.
Entre 1983 y 1989 la totalidad de los países de América Latina registraron un promedio anual de fuga de capitales de u$s 106.300 millones. En cambio, en el período kirchnerista (2003-2008) en lugar de fuga, hubo una entrada de capitales a la región de u$s 330.900 millones por año, inducidos por la caída en las tasas de interés internacional y el boom exportador.
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