Para el Gobierno, la decisión del directorio de YPF del miércoles de capitalizar los $ 5.789 millones de ganancias de 2011 y parte de 2010 es una estrategia para que las acciones suban de valor. Así, ante una posible decisión oficial de obligar a Repsol a negociar una venta del paquete que tienen los españoles en la petrolera, el precio aumenta. Esta habría sido la conclusión a la que llegó Cristina de Kirchner el miércoles por la tarde, luego de reunirse con el secretario de Política Económica, Axel Kicillof, en la Casa de Gobierno. Además, y luego de encontrarse antes con el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, quedó también claro para el Gobierno que el déficit en la balanza comercial energética será peor que el esperado, y pasaría este año de los u$s 3.000 millones presupuestados a más de u$s 6.000 millones.
La jefa de Estado pidió en la tarde del miércoles reunirse con los dos funcionarios por separado para hablar de la cuestión YPF; especialmente después de enterarse del fracaso, para el Gobierno, de la reunión de directorio de la compañía donde no se aprobó la propuesta que llevó Kicillof de crear una especie de fondo para inversiones con esos $ 5.789 millones. Antes, temprano en la mañana, Cristina de Kirchner le había pedido al jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, que aclare públicamente que el Estado nacional no descarta ningún curso de acción, incluyendo la posibilidad de avanzar sobre la compra de la compañía.
Según la información con la que terminó el Gobierno al finalizar el miércoles, día que quedará como una de las fechas clave para el futuro de la empresa, la jefa de Estado tiene hoy dos conclusiones: la empresa espera un proceso de negociación de la venta de las acciones de los españoles y el déficit energético pasa ya a ser un problema fiscal serio. Los argumentos para ambas situaciones son los siguientes.
Capitalización de acciones. Según la conclusión del Gobierno, los propios accionistas, incluyendo quizá al grupo Eskenazi, saben que la embestida de las provincias es un primer paso para una eventual avanzada del Gobierno nacional para obligar a negociar una venta de activos de la petrolera. Saben también, según la interpretación oficial, que el dinero para la operación llegaría fundamentalmente del efectivo de la ANSES proveniente del dinero del Fondo de Garantías generado luego de la estatización de las AFJP. Creería también Repsol que el lobby real del monarca Juan Carlos sólo consiguió ganar tiempo y que sería cuestión de tiempo el llamado para comenzar las discusiones. Según la estrategia que el Gobierno cree que estarían aplicando los accionistas europeos, ya se les habría advertido que no se les permitiría comprar dólares con esos $ 5.789 millones, con lo que la idea sería la de capitalizar las acciones para que los valores de éstas suban. De hecho, dato que tenían Cristina de Kirchner y Kicillof sobre la mesa, la acción de YPF subió ese miércoles un 9% (ayer cayó un 4,5%). La conclusión para la Casa de Gobierno sería entonces simple: hay una estrategia de Repsol de hacer subir el valor de la compañía para eventualmente disuadir al Gobierno de su compra, o quizá ganar más dinero al final de las negociaciones.
Déficit energético. Aunque la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) trajo tranquilidad al frente fiscal ya que el dinero de las reservas servirá para cubrir cualquier desequilibrio entre recaudación y gastos, los números preliminares sobre el frente energético ya asustan a Economía. Según estos datos, conversados por la Presidente y Lorenzino, la proyección para 2012 habla de un déficit entre importaciones y exportaciones energéticas de unos u$s 6.000 millones para este año, cuando el Presupuesto habla de u$s 3.000 millones. Incluso el número sería mayor si el crecimiento de la economía se mantiene en un 5,1%. Sucede que el cálculo original aprobado por el Congreso en octubre pasado se explicaba con la aplicación de algunas políticas activas, como una rebaja seria de los subsidios y una suba en parte de las tarifas energéticas. También, por lo bajo, se preveía una menor actividad. Ninguna de las tres variables se dio tal como lo esperaba el Gobierno, a lo que se suma también la falta de proyección positiva en cuanto a las exportaciones energéticas. El cuadro real es que en 2011 las exportaciones fueron de u$s 4.000 millones mientras que las importaciones treparon a u$s 7.000 millones; para este año, de piso, las importaciones energéticas llegarán a u$s 10.000 millones con exportaciones sostenidas en u$s 4.000 millones. Estos números complicarían seriamente la balanza comercial general, que para no generar problemas fiscales serios este año debería sostenerse en no menos de u$s 10.000 millones. Esta será la tarea de Guillermo Moreno para todo el año.
Lorenzino tranquilizó al Gobierno asegurando que con el dinero de la reforma de la carta del BCRA la situación fiscal general ya está controlada y que, en definitiva, hacia adelante la tarea es trabajar sobre los superávits gemelos. En la agenda macroeconómica fiscal quedan ahora dos problemas clave para solucionar: los desequilibrios energéticos (u$s 6.000 millones) y el comercial bilateral con Brasil (u$s 6.000 millones). Entre ambos explican gran parte de los problemas de divisas que tiene el Gobierno hacia adelante. La solución de ambos, luego de la reforma de la Carta Orgánica, es una cuestión ahora de mediano plazo, pero de importancia creciente.
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