25 de abril 2012 - 00:00

Para festejar YPF, arman megashow de Cristina con 120 mil personas

El kirchnerismo a pleno antes de anunciar el acto de este viernes en el estadio de Vélez. Mientras habla Carlos Tomada lo escuchan Roberto Feletti, Daniel Filmus, Juan Cabandié, Nilda Garré y Andrés Rodríguez.
El kirchnerismo a pleno antes de anunciar el acto de este viernes en el estadio de Vélez. Mientras habla Carlos Tomada lo escuchan Roberto Feletti, Daniel Filmus, Juan Cabandié, Nilda Garré y Andrés Rodríguez.
El viernes Cristina de Kirchner trepará al escenario de la cancha de Vélez con un cuarto de YPF en el bolsillo: dos días antes -es decir, hoy- el Senado habrá votado su proyecto de expropiación del 51% de la petrolera. La vitoreará una multitud.

El episodio que -según contó ayer- la mantuvo «angustiada» porque Néstor Kirchner no puede formar parte de la reestatización se ensamblará con otro factor emotivo: el 27 de abril se cumplirán nueve años del día que su esposo «empezó» a ser presidente.

En la presidencial de aquel día de 2003, el patagónico se coló segundo detrás de Carlos Menem. Su ingreso al balotaje, tras la deserción del riojano, derivó en su asunción como presidente el 25 de mayo siguiente. Recibió el bastón de manos de Eduardo Duhalde.

Bajo el clima YPF, medida que modificó la dimensión y el tono del acto -originalmente se programó para el 11 de marzo pero se postergó por pedido de Cristina de Kirchner-, el pankirchnerismo se muestra en toda su dimensión, con un escaso puñado de excluidos.

En Vélez, si se cumple la promesa de la organización tripartita a cargo de La Cámpora, el Movimiento Evita y la Corriente de la Militancia, estará todo el arco K: desde el PJ histórico hasta piqueteros que al asumir Kirchner lo refutaron como «delfín de Duhalde».

Para el kirchnerismo sin Kirchner, será una postal de lo no imaginado casi una década atrás: el salto del 22,24%, algo más de 4,3 millones de votos, en 2003 a los 11,8 millones -54,11%- que consiguió, para su reelección, el 23 de octubre pasado.

La última pieza suelta del engranaje K se ensambló ayer. La guardia peronista del conurbano confirmó su presencia en el acto y prometió que hará su aporte tumultuoso para alcanzar el número mágico que le prometen a la Presidente: que hablará ante 120 mil personas.

Un dato: el PJ de La Matanza, que comanda Fernando Espinoza, garantizó una columna de 12 mil personas. Deberán, el viernes, cumplir la expectativa: no faltarán los árbitros camporistas que auditarán la contribución que cada organización haga al acto.

Ayer en la Casa del FNP Néstor Kirchner, en San Telmo, se juntaron caciques del conurbano sur con funcionarios de Daniel Scioli, encabezados por el jefe de Gabinete, Alberto Pérez -el gobernador está de gira sudamericana-, para acordar la presencia compartida.

Pasaron, además, referentes de La Cámpora de Buenos Aires comandados por el legislador provincial Santiago Carrera, mano derecha de Gabriel Mariotto en el Senado, y ladero histórico en la JP bonaerense de José Ottavis, miembro del quinteto de conducción neocamporista.

Más temprano hubo otro desfile de convocantes: Guillermo Moreno, Andrés Rodríguez de UPCN -uno de los ideólogos del «putch» contra Hugo Moyano-, Nilda Garré, Carlos Tomada, Daniel Filmus, Juan Cabandié, María del Carmen Bianchi y Aníbal Ibarra, entre otros, armaron un preshow del acto de Vélez.

Son chispazos de una batalla silenciosa por el protagonismo y la visibilidad. El viernes, con Cristina como oradora central, estará la mayoría de los gobernadores: Scioli, el entrerriano Sergio Urribarri, José Luis Gioja de San Juan, Gerardo Zamora de Santiago del Estero y, en particular, los mandatarios de provincias petroleras.

También el staff cristinista dirá presente, aunque no aparece claro qué lugar se le otorgará a Amado Boudou. El vice, afirman en Congreso, recompuso su vínculo con La Cámpora luego de algunos entreveros. Selló esa tregua vía Andrés «Cuervo» Larroque y Eduardo «Wado» De Pedro.

En la previa, el acceso al VIP al igual que la lista de oradores desatan una pulseada en la que interviene, se afirma, Máximo Kirchner en persona. El hijo de la Presidente se instaló en la quinta de Olivos para monitorear, al detalle, el acto de Vélez.

Lo único certero anoche era la presencia de la Presidente y que hará el discurso central. Se prepara, además, un montaje afuera del estadio porque se espera que en la cancha entren 80 o 90 mil personas mientras que unas 30 o 40 mil tendrían que seguir el acto por pantallas exteriores.

Con esa dimensión se perfila como uno de los actos más multitudinarios de los últimos años. El de la CGT en 2009 en la 9 de Julio y el ultra-K de 2010 en Huracán tuvieron cifras similares, aunque los cálculos -en ese tipo de show- nunca son exactos.

En paralelo, está en marcha una agenda de espectáculos para aplacar las horas de espera de los grupos. Según el borrador de los organizadores llegarán contingentes de todo el país que deberán soportar una larga amansadora antes de que comience el acto.

Puede, incluso, que haya un solo orador: la Presidente. Hasta anoche había un preacuerdo para que dos dirigentes hablen antes de la Presidente, uno en representación de La Cámpora y otro por la Corriente de la Militancia, a la que se integra el Movimiento Evita, organizador primigenio.

Pero por los tironeos, eso podría revisarse. El neocamporismo hizo circular un supuesto pedido de Máximo Kirchner para que los discursos anteriores a los de la Presidente estén a cargo de Edgardo Depetri -que ayer se mostró con Boudou- y de Larroque.

Otra alternativa es que se le ceda el micrófono al jefe del bloque de diputados del FpV, el santafesino Agustín Rossi, en nombre de la Corriente de la Militancia. Por La Cámpora no se invocan más variantes que la de Larroque, el dirigente juvenil con más influencia sobre Máximo.

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