15 de junio 2009 - 01:16

Para JP Morgan, el PBI de la Argentina caerá el 3% en 2009

• Habla de las pesadas intervenciones discrecionales y critica la política agropecuaria

En su capítulo sobre la Argentina, JP Morgan indica que «el mercado espera un cambio significativo de políticas que pudiera ayudar a superar la debilidad en la actividad». Critica, además, las estadísticas oficiales y asegura que no habrá devaluación por la suba del real.
En su capítulo sobre la Argentina, JP Morgan indica que «el mercado espera un cambio significativo de políticas que pudiera ayudar a superar la debilidad en la actividad». Critica, además, las estadísticas oficiales y asegura que no habrá devaluación por la suba del real.
En medio de una visión moderadamente optimista sobre el futuro de la economía mundial, un informe de JP Morgan fue lapidario sobre la situación de la Argentina. El banco, en su informe trimestral sobre mercados financieros internacionales, asegura que lo peor de la crisis pasó, y que la región latinoamericana puede haber mejorado por la situación de Brasil. Sin embargo la Argentina quedaría fuera, con una caída del 3% para todo 2009. Critica las cifras oficiales, las «pesadas intervenciones discrecionales del Gobierno que soportan las empresas» y la falta de reacción por la reducción de la producción agraria. Para completar el panorama, JP Morgan dice que el Gobierno es un obstáculo para el principal problema del país: la inversión deprimida. A continuación, los puntos principales:

- Después de contraerse a una tasa anualizada del 7,4% en el último trimestre de 2008 y el primero de 2009, el PBI global parece haberse estabilizado en el corriente trimestre y podría expandirse el 2,3% en el segundo semestre.

- La industria está recuperándose en respuesta al crecimiento en la demanda de consumo y el límite alcanzado en el ajuste de inventarios. El producto se estabilizaría hacia mitad de año para empezar a crecer en el tercer trimestre. La producción industrial global entraría en auge en 2010.

- La sorprendente mejora en la actividad económica ya provocó un aumento sustancial en los precios de las acciones y una reducción en el costo del crédito. La consecuente prosperidad en los mercados financieros está retroalimentando el gasto de los hogares y las empresas. Este circuito fortalecerá la recuperación.

- En Estados Unidos, la combinación de estímulos fiscales y monetarios sin precedentes, el giro en el ciclo de inventarios y el gradual alivio en los mercados financieros producirá un modesto crecimiento económico en el segundo semestre y una expansión más sólida en 2010.

- La recesión en Estados Unidos provocará alto desempleo y bajas tasas de utilización de la capacidad instalada en la industria durante los próximos años. La escasa actividad llevará a la inflación núcleo por debajo de cero para la segunda mitad del año.

- La recesión en la zona euro terminará en el tercer trimestre, aunque la recuperación será modesta, ayudada por la mejora del comercio mundial y las más favorables condiciones financieras.

- La actividad económica en China regresó a la senda de crecimiento liderada por la sólida expansión de la demanda doméstica. La demanda externa sigue blanda, pero lo peor de la caída de las exportaciones se superó. Si bien los precios al consumo siguen cayendo, también pasó ya lo peor de la deflación. Los hacedores de políticas mantendrán medidas fiscales y monetarias acomodaticias.

- La contracción en América Latina tocará fondo en el corriente trimestre, pero la recuperación tomará un tiempo y se mantendrá por debajo de su potencial aún en 2010. Se espera que Brasil lidere la salida regional de la recesión.

- El ciclo de expansión monetaria en la región llegaría a su fin en los próximos dos meses después de que las tasas de interés llegaran a mínimos históricos en términos nominales y/o reales. Mientras que muchos bancos centrales podrían manifestar su intensión de mantener las tasas bajas por más tiempo, la duración del proceso de normalización dependerá de la recuperación de la actividad y la dinámica de la inflación durante el año próximo.

- En la Argentina la mala suerte agrava el impacto en la economía de una mala combinación de políticas. JP Morgan estima una caída interanual del 5% en la actividad económica. Se proyecta una contracción del 3% para todo 2009 frente a las posibles estimaciones oficiales.

- La buena noticia es que después de una marcada caída de la producción industrial a comienzos de año, la misma se ha estabilizado gradualmente. La mala noticia es que las previsiones de reducción en la producción agraria del 25% se corrigieron al 30%-35% por la severidad de la sequía.

- Los problemas por la fuga de capitales persisten, pero la resistencia del superávit comercial y el aumento de la deuda con instituciones financieras internacionales permitieron al Banco Central limitar su impacto sobre las reservas internacionales.

- El alivio de mejores precios en los commodities y la reducción de las importaciones contrasta con el principal obstáculo para la recuperación: una inversión deprimida. De hecho, con excepción de las expectativas de un discreto ajuste fiscal, el mercado no está esperando un cambio significativo de políticas que pudiera ayudar a superar la debilidad en la actividad. En cambio, las empresas continuarán enfrentando las pesadas intervenciones discrecionales del Gobierno y, posiblemente, la intensificación de esas presiones en sectores específicos.

- Los superávits gemelos disminuyeron, pero el manejo de los pasivos permitirá el pago de las deudas. La imposibilidad del sector público de acceder a los mercados voluntarios de deuda sigue siendo una desventaja, en tanto contrae la liquidez doméstica. Sin embargo, los tenedores de bonos soberanos están verificando que la capacidad de pago está menos comprometida que lo que indicarían sus precios de mercado.

- Canjes de deuda locales, recompra de bonos, préstamos de agencias públicas y del Banco Mundial significan un más manejable servicio de deuda para el año próximo.

- El peso seguirá «gateando», pero el fortalecimiento del real contiene las expectativas de devaluación.

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