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Para los tangueros sub 30, el rock no es representativo
34 puñaladas: para Alejandro Guyot, su líder, «el rock es incapaz de hablar, como el tango, del lugar que nos alberga y que puede ser esplendoroso o un monstruo».
En cuanto al baile, al que se dedican más jóvenes que tangueros maduros, todos coinciden en que se volvió tan masivo por una cuestión económica y funciona como salida laboral. «Algunos lo tomaron más a la ligera y creyeron que con cuatro clases ya podían decirse bailarines de tango. O pensaban que como bailan folklore o clásico preferían aprender tango y que por ello les pagarían. Y estuvieron en lo cierto. Sin embargo el profesional que viene de toda la vida tiene un plus diferencial que se advierte de inmediato», concluye De Luca.
El público del tanguero joven es en su mayoría joven, pues el mayor está algo prejuicioso, con resquemor a la innovación en la materia o el «remix» de los clásicos del tango. En el Torquato Tasso o en Café Vinilo no se hace presente justamente el público del tango tradicional. También en la esquina Homero Manzi se buscan shows más innovadores, que apuntan a fusionar público del «señor grande de Boedo» con propuestas nuevas.
Juan Ignacio Esteguy es director musical de uno de los grupos más jóvenes, «Vanguardia vieja», quienes hasta ahora se dedican a ensayar, tocar y juntar dinero para grabar su primer disco. «Creo que aflora el tango entre jóvenes porque el rock no está cumpliendo, no salen bandas nuevas, no estamos en los ´90 con «Soda» o «Los redondos», pilares que se llevaban a todos los nuevos músicos que se inspiraban en ellos. Yo además doy clases y veo que los chicos de 13 o 14 no se mandan al tango, vienen y se inclinan por lo clásico, pero en pocos años se saturan y buscan la improvisación u otros géneros. Ahí aparece el tango y el folklore. Cuando yo tenía 12 años no había tantos músicos de veintipico tocando tango como ahora. El tango desapareció muchos años a falta de una generación intermedia entre nosotros y los grandes maestros, con un público acostumbrado a Troilo. Al público tanguero le gusta que el joven mantenga vivo el estilo, mientras a los jóvenes podemos todavía sorprenderlos. Recuerdo una fiesta de reggae, donde tocamos mucho tiempo. No podían creerlo, porque nunca lo habían escuchado y, aunque era gente de otro palo, reconocieron lo que se estaban perdiendo y varios se volvieron nuestros seguidores».
Nicolás Guerschberg pianista y compositor que estará presentando en el próximo Festival de tango su nuevo quinteto con estreno de obras propias, señaló a este diario: «Hubo un resurgimiento del tango a través de los espectáculos for export, que implicaron para los músicos una fuente de trabajo Antes quizá se dedicaban a otros estilos como el rock, sobre todo en los ´80. En esa década el tango estaba como apagado, y luego resurgió, con muchos jóvenes que buscan además dotarlo de un lenguaje nuevo. Nosotros admiramos a los grandes maestros, no desoímos eso, pero nos interesa ver cómo seguimos, no queremos quedarnos en la postal de los 40, en las orquestas. Somos admiradores, pero ese tango refleja una época, y nosotros buscamos reflejar la nuestra».
Ariel Ardit difiere de la idea de «boom» o «resurgimiento» del tango, pues según su opinión, no hay modas con el tango: «Siempre está vivo. A veces se critica más fuerte a los jóvenes y a los grandes se los toma con el cuidado de la experiencia, pero la gente que se acerca quiere escuchar tango. El público es amplio y está para todo, para la gran cantante Lidia Borda, para la Orquesta de Leopoldo Federico y para lo nuevo, con estética más moderna».


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