8 de junio 2012 - 00:00

Para Moyano, ni la UCR es límite para ser oposición

Hugo Moyano dio la bienvenida a Ricardo Alfonsín y a toda la delegación radical a la CGT. Acordaron proyecto único para subir el mínimo no imponible en Ganancias.
Hugo Moyano dio la bienvenida a Ricardo Alfonsín y a toda la delegación radical a la CGT. Acordaron proyecto único para subir el mínimo no imponible en Ganancias.
Hugo Moyano y la Mesa de Conducción del radicalismo se encontraron ayer en la sede de la CGT y durante dos horas hablaron el mismo idioma. La idea de reunirse había partido de Mario Barletta, presidente de la UCR, para unificar posiciones y estrategias en un proyecto común de suba del mínimo no imponible en el Impuesto a las Ganancias que pagan los trabajadores en relación de dependencia. Y la cumbre terminó derivando en protestas por el enfriamiento de la economía, la inflación, la suspensión de trabajadores y la falta de rumbo en la economía. Casi el mismo diálogo que mantuvieron los radicales con Ignacio de Mendiguren en la UIA un poco más temprano (ver nota aparte).

Los radicales encontraron a un Moyano desconocido para ellos. El camionero, junto a Omar Plaini y Julio Piumatto, se deshizo en halagos y agradecimientos por la visita y el apoyo. No hubo chicanas y ni siquiera los radicales recordaron las épocas en que la CGT les complicó gobiernos o el pasado cercano de Moyano como oficialismo de la primera fila con los Kirchner.

El único saldo oficial de la reunión fue el apoyo de la conducción de la UCR para impulsar en el Congreso el proyecto común para modificar el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias.

«Vamos a trabajar de manera inmediata para generar un proyecto común con diversas fuerzas políticas la CGT y la CTA. Queremos lograr en el menor tiempo posible un proyecto consensuado ante algo que parece ya falto de sentido común», dijo el santafesino, rodeado de Ricardo Alfonsín, Ricardo Gil Lavedra, Luis Naidenoff, Ernesto Sanz, Gerardo Morales y Mario Negri.

Estrategia

Cristina de Kirchner estuvo en todo momento en medio de las deliberaciones. Estaba claro que el camionero aceptó el acercamiento con los radicales como una estrategia para reforzarse en su pelea contra la Casa Rosada por la sucesión en la CGT.

De ahí que nadie calmó los diagnósticos alarmantes de Morales, Alfonsín o Sanz sobre el «enfriamiento de la economía» o las quejas por la «falta de cultura del diálogo».

Otro de los radicales presentes, el cordobés Negri, reconoció que «el hilo conductor en las reuniones fue la discrecionalidad y la falta de reconocimiento de la crisis. Todos estuvimos de acuerdo en que son los signos que distinguen al particular momento que vive la Argentina y el Gobierno».

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