22 de junio 2009 - 00:00

Para que cuentas cierren, hay que saber hacerlas

Desde el INDEC solicitaron la publicación del siguiente artículo en respuesta al que fue publicado por este diario en página 2 el viernes último. Una vez más, las diferencias de opiniones surgen por las mediciones que realiza el organismo; en esta oportunidad, los datos sobre cuanto sucede con la desocupación, la actividad y el empleo. Se concentra la defensa oficial en la relación entre el informe de la AFIP sobre puestos de trabajo y la Encuesta Permanente de Hogares que elabora el INDEC.

En el artículo «Cuentas no cierran: sospechas de empleo y actividad», Juan Luis Bour y Nuria Susmel ponen en duda la veracidad de la información proporcionada por el INDEC en los informes sobre el comportamiento de la fuerza de trabajo en el 1er. trimestre de 2009 a partir de una comparación de los informes del INDEC y de la AFIP.

Los economistas de FIEL pretenden explicar cosas que no logran entender, lo cual sucede con frecuencia entre los «expertos y/o analistas independientes» que escriben para algunos medios artículos difamatorios sobre la labor de los trabajadores, técnicos y profesionales del INDEC.

Para interpretar correctamente los informes de la AFIP, o cualquier otro informe estadístico, se requiere claridad en el uso de las cifras y los conceptos elementales, ya que el mero hecho de apelar a una jerga que incluya el término hipótesis no les da carácter científico a las conclusiones.

La variación negativa interanual en los puestos de trabajo que los autores encuentran en los datos de la AFIP 2008-2009 se explica por la deficitaria (no quiero pensar en malintencionada) lectura de los informes; evidentemente han confundido la categoría de cotizante con la categoría de aportante. Éste es definido por AFIP como «trabajador dependiente que aparece en una declaración jurada procesada en el mes o trabajador autónomo que en el mes analizado registra al menos un pago. Este pago puede corresponder a cualquier período fiscal. Se excluyen pagos en concepto de moratoria».

De 2008 a 2009, en enero los aportantes pasaron de 7.858.844 a 8.128.825 (+ 269.981), en febrero de 7.775.639 a 8.152.832 (+ 377.193) y en marzo de 7.987.601 a 8.161.372 (+ 173.771).

La categoría cotizante es la de trabajador dependiente o autónomo por el que se registra el pago de la posición mensual del mes analizado. Entre las diferentes categorías de cotizantes efectivamente se encuentran bajas interanuales, pero ello de ninguna manera puede interpretarse como disminución de los puestos de trabajo formales; sólo puede interpretarse como disminución del número de aportes efectivizados.

La correcta interpretación de los informes de la AFIP es que ha crecido el número de aportantes, es decir de trabajadores formalizados, pero que no se ha realizado la totalidad de los pagos correspondientes. Que los empleadores retengan el aporte no implica que desconozcan la relación de dependencia ni que el trabajador pase a estar en negro. Por tanto, las cifras de la AFIP son ratificatorias de los informes elaborados por el INDEC.

El recálculo de la tasa de informalidad es de una osadía monumental, ya que al ser falso el punto de partida de la reflexión de los economistas de FIEL, el resto de las conclusiones pasan a ser sencillamente absurdas.

Es frecuente que los empleadores difieran los pagos de aportes de sus empleados; lo que no suele suceder es que los empleadores generen deuda tributaria manteniendo inscriptos trabajadores desvinculados. Por lo tanto, el crecimiento de los aportantes expresa, ni más ni menos que el incremento de los trabajadores inscriptos formalmente informado por el INDEC.

Sin pretender cargar las tintas sobre la producción académica de los economistas de FIEL, se les recuerda que el método comparativo en la investigación científica exige especiales cuidados de armonización para comparar lo comparable, particularmente entre fuentes con diferentes dominios geográficos y diferentes conceptos: mientras la EPH estima la cantidad de personas que trabajan, la AFIP informa sobre puestos sobre los cuales se aporta, por lo cual la covariación puede no ser perfectamente lineal.

Para que las cuentas cierren, hay que saber hacerlas.

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