8 de junio 2011 - 00:00

Para Semprún, la escritura fue afirmación de la vida

Jorge Semprún, autor de «La escritura o la vida», donde relató su prisión de dos años en Buchenwald, fue junto con Primo Levi uno de los más importantes escritores de literatura concentracionaria.
Jorge Semprún, autor de «La escritura o la vida», donde relató su prisión de dos años en Buchenwald, fue junto con Primo Levi uno de los más importantes escritores de literatura concentracionaria.
A Jorge Semprún, fallecido ayer pacíficamente en su casa de París a los 87 años, rodeado por familiares, le salvó la vida a los 22 el no hablar bien alemán. El guardián de Buchenwald, donde cayó prisionero en 1943, le entendió «albañil» cuando anotó su entrada al campo de concentración, pese a que él había declarado, en voz baja, «estudiante». Los estudiantes solían ir muy rápidamente a la muerte, en tanto los albañiles, como fue su caso, tenían más posibilidades de supervivencia.

Tal lo que relata el propio intelectual en su libro «La escritura o la vida», publicado en 1994, es decir, 45 años después de su liberación.

No fue éste el único libro que le dedicó Semprún a su terrible experiencia aunque sí el más importante. Ya en 1963, en su primera novela, «El largo viaje», se había ocupado del traslado de prisioneros. Estos libros, entre otros, lo convirtieron junto con Primo Levi y Bruno Betthelheim, en uno de los más importantes escritores europeos de literatura concentracionaria, sólo que a diferencia de ellos (y del poeta Paul Celan), Semprún no acabó suicidándose sino que mantuvo siempre, a través de la escritura, la afirmación en la vida.

Semprún, nacido en Madrid el 10 de diciembre de 1923, provenía de una familia española acomodada. Su abuelo materno, Antonio Maura, fue líder conservador y varias veces presidente del Consejo de Ministros durante el reinado de Alfonso XIII, y su padre era fue el intelectual republicano José María Semprún y Gurrea, gobernador civil al comienzo de la República, que debió huir junto con su familia, primero a Holanda y luego a Francia, al estallar la guerra civil. Durante la guerra, en la París ocupada por la Alemania nazi, se afilió al Partido Comunista en 1942 y combatió entre los partisanos de la resistencia, Una denuncia, seguida de tortura, le provocó su deportación a Buchenwald, el campo de concentración vecino a la ciudad de Weimar, donde siniestramente quedó encerrado en su perímetro el roble de Goethe.

Afamado guionista de cine además de escritor, profesor y periodista, Semprún fue también ministro español de Cultura desde 1988 a 1991, durante el gobierno de Felipe González.

Traductor para la UNESCO en 1945, a su regreso a París tras la Liberación de los nazis, fue colaborador de la revista Les Temps Modernes de Jean-Paul Sartre, y de la editorial «Ruedo Ibérico»,

Semprún fue elegido miembro del Comité Central del Partido Comunista Español en 1953, año en que vivió en España clandestinamente con el seudónimo de Federico Sánchez, período que años después le inspiró su célebre «Autobiografía de Federico Sánchez», ganadora del Premio Planeta en 1977. Una de sus disidencias más sonadas llegó en la década del 60, tras volver a vivir de incógnito en Madrid y como consecuencia de la llamada Crisis del 64 que supuso su enfrentamiento con el líder del PCE, Santiago Carrillo, y su expulsión del partido.

Semprún fue un prolífico autor de novelas, artículos y ensayos, en su mayor parte escritas en francés, muchas de ellas autobiográficas, ganadoras de numerosos premios en Francia y también en España. El autor de «Viviré con su Nombre, morirá con el mío» (2001) fue también una personalidad muy vinculada con el séptimo arte y el mundo audiovisual, como autor de guiones en películas de Alain Resnais, Costa Gavras y Joseph Losey, entre otros. Algunos de sus guiones fueron los de los films «Z», «La confesión», «El atentado», «Stavisky», «Las rutas del sur», «Los desastres de la guerra» y «Las veredas de Saturno», ésta última dirigia por el argentino Hugo Santiago.

Convencido europeísta, Semprún escribió junto al ex Primer Ministro Francés, Dominique de Villepin, el libro «El hombre europeo», y publicó un volumen recopilatorio de artículos, conferencias y discursos sobre el tema, titulado «Pensar en Europa».

Su obra literaria más importante comprende «El desvanecimiento», «La segunda muerte de Ramón Mercader», la citada «Autobiografía de Federico Sánchez», «La montaña blanca», «Netchaiev ha vuelto» y «Federico Sánchez se despide de ustedes». También es el autor de la obra de teatro «Gurs, una tragedia europea», relativa al campo de refugiados de este nombre.

En mayo de 2010, en una larga entrevista publicada por el semanario «LExpress», Semprún recordaba que su patria era «el lenguaje», ni el francés ni el español en particular, sino «la necesidad de comunicación que está en nuestra naturaleza humana».

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