El presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, instó ayer a los países de la región a aprovechar el dinero barato aún disponible en el mundo, aunque aclaró que para captar esos capitales se deberán dar cambios que generen confianza. El funcionario afirmó que los países deberán reducir el "exceso regulatorio" que "atrofió" el sistema y crear instituciones que fortalezcan una macroeconomía "predecible y confiable" para captar la liquidez que hay en el mundo. Sturzenegger realizó las declaraciones al exponer en el panel acerca de los "Desafíos del contexto global para la banca de países emergentes" durante la 50ª Asamblea Anual de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban).
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"Capital barato, en un mundo donde el cambio tecnológico es inevitable, nos plantea una oportunidad inédita para nuestros países. Será un mundo donde la consistencia macroeconómica y el respeto de la ley pagarán más que nunca", resaltó Sturzenegger. Además, vaticinó que habrá bajas tasas de interés en el horizonte cercano y en el mediato porque el mundo está más ocupado en problemas del pasado que en encontrar la forma de crear confianza para el desarrollo de inversiones, desde la crisis desatada en 2008. El banquero dijo que la tasa real no depende entonces del interés que fijen la Fed o el Banco Central Europeo, sino de "un patrón estructural de ahorro e inversión a nivel global de largo plazo".
El titular del Banco Central planteó que el desafío es hallar la "combinación óptima" entre garantizar niveles de rentabilidad para que la actividad financiera continúe saludable, en conjunción con una adecuada minimización de los riesgos asociados. Sturzenegger consideró que el debate global está desatendiendo dos factores, que la historia de la Argentina permite ver con claridad: uno es que la insistencia en sostener tasas de interés reales negativas como una manera de impulsar el crecimiento del consumo y darle potencia a la política monetaria generará daños colaterales importantes y rápidos.
El funcionario alertó que "es imposible pensar que la gente va a aceptar retornos negativos por mucho tiempo. En la Argentina lo ensayamos (aunque lo llamamos represión financiera) y lo único que nos generó fue devastar nuestro sistema financiero". Y afirmó que una tasa de interés real negativa no le sirve al ahorrista y tampoco al sistema financiero, y tarde o temprano "se convierte en su destrucción".
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