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Paraguay, por código penal
El festejo loco de Paraguay. Nadie se anima a subir a cococho al «Tacuara» Cardozo, por eso él es el que lleva a Edgar Barreto. Ahora tendrán que enfrentar a España.
Hicieron falta 120 minutos y penales para definir quién seguía y aunque el nivel futbolístico del partido fue apenas discreto, la emoción final de los tiros desde el punto del penal levantaron el espectáculo.
Gerardo Martino se atrevió a jugar con tres delanteros, aunque Roque Santa Cruz tuvo que bajar mucho para buscar y los japoneses jugaron con uno solo (Honda), pero despegaron los volantes en ataque en forma permanente para no aislarlo.
Paraguay sabía que ganaba en el choque y el fútbol aéreo, mientras que los japoneses tenían más velocidad.
Por eso los dos cuidaron sus debilidades y neutralizaron las virtudes de su rival.
Los japoneses se cuidaron mucho del juego aéreo paraguayo y tanto Tulio Tanaka como Nakazawa fueron muy seguros y no dejaron que Santa Cruz y Lucas Barrios les ganaran nunca.
Por el otro lado Paulo Da Silva se encargó de anular a Honda y los volantes y laterales le achicaron espacios a Hasabe y Okubo.
En consecuencia hubo muy pocas jugadas de gol. La mayoría con remates desde fuera del área y la más peligrosa fue un remate de 30 metros de Edgar Barreto que devolvió el travesaño, cuando Kawashima no tenía nada que hacer.
En los 90 minutos hubo algunas intenciones ofensivas de los dos, pero en los 30 suplementarios ambos «bajaron la cortina» y fueron a los penales, donde la pericia de los ejecutores hacía prever una definición muy larga, pero el lateral Kumano rebotó el suyo en el travesaño y Paraguay se quedó con toda la gloria, simplemente por un penal peor ejecutado. Esa fue la diferencia que hubo entre ambos.


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