15 de junio 2009 - 00:00

Pase inédito: salir del dólar y comprar FMI

Dominique Strauss-Kahn
Dominique Strauss-Kahn
Washington - El proyecto del FMI de lanzar su primera emisión de bonos sedujo a varios grandes países emergentes, que ven en ella una posibilidad de diversificar su patrimonio y reducir su exposición al dólar, una divisa bajo sospecha por el fuerte crecimiento del déficit fiscal de Estados Unidos.

Después del compromiso en abril del Grupo del G-20 de aumentar los recursos de la institución en u$s 500.000 millones, cada país debe redefinir su aporte individual. Para facilitar la reunión de la cifra, el FMI eligió innovar, con la emisión de los primeros bonos de deuda de su historia. «El personal del FMI presentará los documentos necesarios al consejo de administración para que autorice la emisión de sus títulos tan pronto como sea posible», destacó el miércoles el director general, Dominique Strauss-Kahn.

En las últimas dos semanas, surgieron tres candidatos a comprarlos: Rusia, China y Brasil. El Gobierno ruso y el brasileño están dispuestos a adquirir títulos por u$s 10.000 millones, y el chino por u$s 50.000 millones. Otros miembros del G-20, como la India y Arabia Saudita, podrían ser los próximos.

Estas obligaciones serán nominadas en unidades de cuenta del FMI, los Derechos Especiales de Emisión (DEE), cuyo valor es el de una canasta de monedas, en la que el dólar sólo pesa un 41%. Esto explica los temores del mercado a que algunos países se alejen del dólar. Esos miedos se materializaron en un alza de las tasas obligatorias cuando el Banco Central de Rusia dijo claramente el miércoles que vendería los bonos estadounidenses para comprar los del FMI. En un escenario extremo, «si los países utilizan esta emisión como una manera de diversificar sus reservas internacionales en detrimento del dólar, esas ventas provocarán una liquidación de los bonos del Tesoro u otros activos emitidos en dólares en poder de los bancos centrales», explicó Carl Weinberg, economista de la consultora High Frequency Economics. Para Weinberg, el mercado «sobrestima la importancia de todo esto, dado el escaso volumen que representan las obligaciones del FMI respecto de las decenas de miles de millones que Estados Unidos toma prestados cada día».

Ted Truman, un especialista del FMI que asesoró al Departamento del Tesoro estadounidense antes de la cumbre del G-20 en Londres, también relativiza. «No son obligaciones que se comercializarán en los mercados. Son el tipo de instrumento que los países recibirán a cambio de sus préstamos a corto plazo al FMI. No veo ninguna señal de diversificación de las reservas», señaló. Y agregó que percibe «un indicio de la relativa solidez externa de esos países en plena crisis económica mundial», ya que 11 años antes Rusia estaba en cesación de pagos.

Para otros, los anuncios de Brasil, Rusia y China deberían preocupar a EE.UU. «Es un signo claro de que esos países no están cómodos con todos los dólares que tienen y debería ser interpretado por Estados Unidos como una señal más de los trastornos de los mercados respecto de la dimensión de su déficit público», destaca Desmond Lachman, del American Enterprise Institute.

Estados Unidos todavía no contribuyó formalmente al aumento de los fondos del FMI, a pesar de que prometió u$s 108.000 millones. Su legislación indica que ese aporte debe ser autorizado por el Congreso, que sigue discutiendo el tema.

Agencia AFP

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