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Pausa de Cristina: ahora espera auxilio de Moyano
Cristina Kirchner, Hugo Moyano
Hubo, además, un pedido encriptado: que amanse -o trate de hacerlo- a sus colegas para que no lleguen inquietos a la cita con Kirchner. En CGT flotó un interrogante: ¿es para no tensar el diálogo o para que no le digan a la Presidente lo que no quiere escuchar?
Sin decirlo, la Casa Rosada pide el auxilio del camionero que, a su vez, considera que su funcionalidad al Gobierno no es recompensada. Ya se dijo: Moyano se asume a sí mismo como uno de los dos únicos soportes -el otro es el PJ- del Gobierno de Cristina de Kirchner.
Pedidos
Hay, a grandes rasgos, tres factores y asuntos que contaminan la relación entre la Casa Rosada -y Olivos- con los gremios nucleados, a pesar de sus matices y divisiones, en la CGT que comanda Moyano. A saber:
- tros sectores, como el campo desde hace un año, y la UIA en los últimos meses, y con mayor intensidad en estos días, se plantaron con sus reclamos sectoriales ante el Gobierno para reclamar beneficios para su rubro. Los ruralistas no consiguieron que bajen las retenciones a la soja, pero, en simultáneo, lograron otra serie de beneficios; la UIA, con intereses concurrentes con el Gobierno, logró que se deje trepar el dólar tal como viene reclamando hace tiempo aunque todavía esté a un tranco largo de los 4 pesos que a fin de año pidió la central empresaria. «Si sectores que se oponen (por el campo), o son aliados eventuales (por la UIA), ¿por qué nosotros que apoyamos al Gobierno no podemos obtener mejoras que nos merecemos?» se sinceró, ayer, un moyanista. La cita que no fue podía funcionar como la primera instancia para que los gremios actúen, sin brutalidad, como un bloque uniforme a la hora de elevar demandas.
- En esa línea opera, por caso, la cuestión de las obras sociales y los 2.500 millones que tiene retenidos la APE, por orden de Graciela Ocaña, aunque -sospechan en la CGT- con cobertura política de los Kirchner. «No es posible -se admite- que nos den todos los fondos de un día para el otro pero deben dar una señal. ¿Acaso al campo no le giran, cada tanto, 400 o 500 millones para subsidiar diferentes sectores? Con nosotros es diferente porque, además, es el Estado el que se queda con recursos que nos pertenecen». Por eso, la cuestión de un seguro de desempleo de más de 450 pesos pero, sobre todo, con una mecánica aplicable y un alcance razonable para prevenir un escenario de despidos inevitables en los próximos meses.
- El tercer vértice refiere al vínculo político, en el que la permanencia de Ocaña en el Gobierno es sólo una anécdota, a partir de la creencia de que los desplantes de la ministra a los gremios son amparados por el matrimonio presidencial, lo mismo que las acciones de Juan Rinaldi en «la Súper». ¿Se paga con diputados? Tampoco. Ningún jefe sindical de peso quiere ir al Congreso -mandan segundas líneas, irrevelantes en general, con la excepción de Héctor Recalde-. Moyano quiere, en concreto, empezar a incidir en la mesa de Olivos para poder discutir el esquema que viene, ya en 2011, sobre lo que entiende será el sucesor de Cristina. Por eso, sus charlas seguidas con Daniel Scioli y su metralla, vía Omar Viviani, a Carlos Reutemann. Un axioma sindical es que un caudillo debe superar dos cambios de Gobierno: Moyano, para entrar al olimpo con los Lorenzo Miguel y Diego Ibáñez, de-be sobrevivir a Cristina de Kirchner. Y a Kirchner.


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