21 de julio 2009 - 00:00

Peligra Acuerdo Cívico por roces con Carrió

Elisa Carrió
Elisa Carrió
El radicalismo ya comienza a analizar cómo mantener en el futuro la unidad del Acuerdo Cívico y Social si continúan diferencias con Elisa Carrió como la que se generó por el faltazo de la chaqueña al diálogo en la Casa Rosada.

Los radicales ya están procesando el alejamiento de Carrió que protagonizó Margarita Stolbizer cuando, en contra de la voluntad de la jefa de la Coalición Cívica, acompañó al jujeño Gerardo Morales a la Casa Rosada. Aunque tenga partido propio, Stolbizer hoy no tendría en la UCR los mismos problemas que originaron su salida de ese partido: ni Leopoldo Moreau ni Federico Storani, que bloquearon su ascenso a la candidatura a gobernadora por el radicalismo, hoy tienen poder para volver a vetarla. Tampoco es la misma la actitud de Ricardo Alfonsín, que privilegió a Stolbizer sin cuestionar en lo mas mínimo su ubicación en el primer lugar de la lista de diputados armada por el Acuerdo en la provincia de Buenos Aires.

De ahí que las consecuencias de los roces entre el radicalismo y el protagonismo de Carrió, representado ahora por una visión diferente en el trato hacia el Gobierno, estén ahora bajo un análisis puntilloso de la UCR que sueña con un retorno de todos los exiliados, en un proceso que incluye a Julio Cobos, más activo en su relación con Morales en los últimos días que la propia Carrió.

Los movimientos dentro del Acuerdo Cívico y Social no sólo involucran a la UCR. Ayer el socialismo reclamó la constitución de una Mesa de Conducción Nacional del Acuerdo Cívico y Social. La intención, que explicó el santafesino Rubén Giustiniani, es evitar que primen sobre esa fuerza personalismos en lugar de decisiones acordadas por todo el grupo.

La relación entre el radicalismo, la Coalición Cívica y el socialismo dentro del acuerdo que cerraron para las elecciones de junio nunca fue fácil. Detrás de los pedidos de los socialistas siempre sobrevolaron los problemas entre Carrió y Hermes Binner, ambos considerados presidenciables para 2011 y la reticencia del gobernador santafesino a cederle el protagonismo a la chaqueña.

En ese marco, es imposible olvidar que uno de los mayores problemas que tuvo la Alianza entre la UCR y el Frepaso que llevó a Fernando de la Rúa a la presidencia fue precisamente la inexistencia de un órgano superior a los dos partidos donde se consensuaran las diferencias que fueron apareciendo, sobre todo después del triunfo electoral.

Para el socialismo, los problemas que se generaron tras la convocatoria del Gobierno al diálogo quizás fueron suficientes para entender que no existe en el Acuerdo Cívico y Social un ámbito de discusión de estrategias en común. Y Carrió está en el centro de esos roces. Ninguno olvida que cuando el oficialismo lanzó la convocatoria al diálogo fue la propia Carrió quien se adelantó al radicalismo y los socialistas para dejar claro que no concurriría a la Casa Rosada.

De hecho, Morales llegó a prometerle a Florencio Randazzo que conversaría con Carrió la posibilidad de incluirla en la delegación que se reuniría con él. En ese proceso, la decisión de Stolbizer de no acatar las órdenes de la jefa de la Coalición Cívica terminaron de convencer sobre la imposibilidad de tomar decisiones conjuntas en la principal fuerza opositora.

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