24 de febrero 2011 - 00:00

Peligra tregua por cambio de ley de internas

Daniel Scioli
Daniel Scioli
El plan para modificar la Ley de Primarias bonaerense, para eliminar la fórmula de reparto con sistema DHont desde un piso del 10% amaga con resquebrajar la frágil tregua sellada entre la Casa Rosada, Daniel Scioli y el PJ, en torno a las colectoras.

El silencio que, sobre ese asunto, rodeó la cumbre partidaria de Sierra de los Padres -para evitar una votación dividida de efectos impredecibles-, será sometido a otro sacudón: la evolución del proyecto para «corregir» el régimen de primarias de la provincia.

Días atrás, Scioli reunió a Federico Scarabino y Horacio González, presidentes de la Cámara de Senadores y de Diputados, y acordó que se discutirá un proyecto para retocar el capítulo referido a la distribución de candidatos en las internas del 14 de agosto.

Ese texto, que González prometió impulsar, apunta a pasar del esquema DHont al mecanismo que fije la Carta Orgánica de cada partido. En el caso del PJ, implica volver al histórico piso del 25% para alcanzar la minoría y un reparto de 3 a 1, en ese orden.

Es decir: la mayoría acapara los tres primeros cargos mientras que la minoría, obtenga 25,01% o 49,99% de los votos, se queda con el cuarto casillero. Con el modelo actual, con obtener un 10,01% de los votos, gana una butaca y, quizá, hasta puede obtener dos.

El DHont, que en su momento Néstor Kirchner no quiso aplicar en la ley de Primarias nacional -donde se reparte desde un piso de 25%- pidió que se establezca en el caso bonaerense y lo logró. En aquel momento, nadie detectó el «peligro» o, más probable, nadie se animó a quejarse.

El avance que activó Scioli, que plantea que expresa el reclamo de los intendentes, generó recelos en la Casa Rosada desde donde se advierte que no es bien vista la decisión de eliminar el sistema DHont.

La razón es simple: Kirchner, al imponer ese esquema de reparto en las primarias, buscaba una forma para «contener» a sectores K, enfrentados o no alineados con el PJ, para que compitan en las internas oficiales con el atractivo de obtener candidaturas con lograr el 10%, mucho más accesible que el 25% histórico del PJ al que, ahora, se pretende volver.

Ese recurso le permitiría, además, activar listas -con auspicio y recursos de la Casa Rosada- en los distritos manejados por referentes del peronismo que haya expresado autonomía respecto del Gobierno.

Si, como está previsto, la reforma a la ley de primarias -no la presentaría el ejecutivo bonaerense sino que se promovería desde la misma cámara, quizá con la firma de González- podría reactivarse la disputa entre Balcarce 50 y el grueso del PJ bonaerense.

Esa es, en rigor, la obsesión de los intendentes, más que la colectora de Martín Sabbatella que enfurece, en particular, a los intendentes de la zona oeste. Una prueba de eso -más allá de su urgencia por hacer kirchnerismo explícito- es que Julio Pereyra dijo, ayer, no tener objeciones respecto de las colectoras.

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