2 de septiembre 2010 - 00:00

Peligro: populistas del PT acosan a Rousseff

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, eligió Brasil como primer destino desde que asumió en la Casa de Nariño. Se encontró con Dilma Rousseff en Brasilia (foto). Hoy lo hará con el opositor José Serra y la verde Marina Silva.
El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, eligió Brasil como primer destino desde que asumió en la Casa de Nariño. Se encontró con Dilma Rousseff en Brasilia (foto). Hoy lo hará con el opositor José Serra y la verde Marina Silva.
Río de Janeiro - El liderazgo de Dilma Rousseff en el camino a la presidencia de Brasil calmó los temores a una campaña electoral volátil, pero generó nuevas preocupaciones respecto de las conflictivas señales de cómo ella ve el rol del Estado en la economía.

A medida que Rousseff subió en los sondeos de opinión, el foco de los comicios del 3 de octubre se trasladó rápidamente a la carrera por la influencia en su eventual Gobierno entre los que favorecen un Estado expansivo y los que quieren que el Ejecutivo recorte el gasto.

Aún no está claro cuál es la postura exacta de la candidata del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), una ex militante de izquierda de 62 años que nunca ocupó cargos de elección popular, lo que crea una nube de incertidumbre en torno a los comicios. Se espera que Rousseff designe a varios ministros clave que son ampliamente respetados por los mercados, y que no arriesgue la credibilidad fiscal ganada trabajosamente durante los ocho años de Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Pero la ex jefa de Gabinete está siendo presionada por sectores del PT para inclinar a Brasil hacia la izquierda y recientemente se manifestó enérgicamente en contra de los rumores de que reduciría el gasto gubernamental al comienzo de su eventual mandato para ganarse a los mercados.

«Defender un ajuste fiscal como el que se practicó en Brasil es un crimen», dijo en una entrevista por televisión esta semana. «Brasil no necesita pasar por esto de nuevo. ¿Sabe por qué? Primero, porque la inflación está bajo control, tenemos 260.000 millones de dólares en reservas y la proporción deuda/PBI está sin duda cayendo», añadió.

Esos comentarios reforzaron las preocupaciones sobre qué tan grande e intrusivo será el Estado bajo un Gobierno de Rousseff.

Mientras algunos creen que Rousseff continuará en general con las políticas de centro aplicadas por el popular Lula, otros piensan que impulsará una mayor intervención estatal en áreas clave, como energía, minería, infraestructura y en las políticas del Banco Central.

«La preocupación es sobre el rol del Estado en la economía y si éste se reducirá o crecerá tras las elecciones de octubre», dijeron analistas de Goldman Sachs en una nota esta semana, tras conversar con inversores estadounidenses sobre Brasil.

Nick Chamie, director global de investigación de mercados de RBC Capital Markets, indicó que Rousseff sigue siendo «un poco una desconocida» para los mercados financieros. «Lo poco que sabemos sobre ella es que parece tener una predisposición hacia un gran rol del Gobierno en la economía», sostuvo. Una reestructuración del gasto del Gobierno este año en áreas como pagos de previsión social, obras públicas y préstamos de bancos estatales convenció a muchos economistas de que Brasil necesita apretarse el cinturón para aliviar la creciente presión por elevar su ya alta tasa de interés.

Si Rousseff gana, la elección de sus ministros será la señal más clara respecto de si pretende tomar medidas para contener el gasto.

Si bien la abanderada oficialista desmintió informes de prensa respecto de que planea recortar el gasto, Tony Volpon, director de investigación de mercados emergentes para las Américas de Nomura Securities, en Nueva York, afirmó que esa medida todavía puede ser posible. En caso de triunfar, se espera que Rousseff integre a su Gabinete a Antonio Palocci, un ex ministro de Hacienda de Lula favorable a la reducción del gasto. Otro nombre que se maneja es el del presidente del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), Luciano Coutinho, una respetada figura que aboga por un aumento de la baja tasa de ahorro. Si el actual ministro de Hacienda, Guido Mantega, se mantiene en el cargo, sería una potente señal de que la facción intervencionista gana la pulseada, sostuvo Volpon.

Esta semana, Rousseff pareció distanciarse del lado izquierdista del PT cuando afirmó que José Dirceu, un ex jefe de Gabinete de Lula caído en desgracia, pero que juega un rol clave en su campaña presidencial, no tendrá un puesto en su Gobierno.

Agencia Reuters

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