Ciudad de México - El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, lanzó un plan de blanqueo de capitales y emitió un decreto para permitir deducir todos los activos fijos (terrenos, edificios y mobiliario) de las pequeñas y medianas empresas, como forma de contener el daño que puede causar Donald Trump.
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Las medidas apuntan a "enfrentar de manera mejor el difícil entorno internacional", reconoció el Gobierno, lo que los expertos tradujeron como un temor a lo que se dio en llamar el "huracán Trump".
De acuerdo con las previsiones, podrían regresar a México unos 10.000 millones de dólares en seis meses gracias a que las autoridades prevén que se pague sólo un 8% de impuesto por el capital retornado, contra el 30 y el 35% que alcanza la tasa habitual. Sin embargo, la condición es que los recursos se destinen a actividades productivas.
Ambas acciones apuntan a "incrementar las inversiones, fortalecer la actividad económica y reforzar el dinamismo del mercado interno", se explicó.
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Por otro lado, se anunció una iniciativa destinada a proteger al país con una "armadura" contra el éxodo de empresas extranjeras.
El senador del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI, centro) Arturo Zamora explicó que su propuesta busca rechazar "medidas extraterritoriales" que afecten al país. Entre otras enmiendas, prevé cambios en la Ley de Protección al Comercio y la Inversión de Normas Extranjeras que Contravengan el Derecho Internacional, la cual fue aprobada en 1996 en respuesta a leyes de Estados Unidos que, en su momento, pretendieron aplicar sanciones a empresas y personas con relaciones comerciales con Cuba. En el artículo 10 de ésta última norma se establece la prohibición a personas o empresas en territorio nacional de realizar actos que afecten el comercio o la inversión, cuando tales actos sean consecuencia de efectos extraterritoriales de leyes extranjeras.
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