“Perdida” en el disparate

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Una pelea a trompada limpia y otras gentilezas entre Luisana Lopilato y el peruano Carlos Alcántara, un fino abrecartas en manos de Amaia Salamanca (de la serie "Velvet"), muertos y muertas por docena, trata de blancas, maltrato, la heroína que se corta sola y el carilindo acribillado a tiros que en la escena siguiente solo tiene un brazo en cabestrillo, todos y todas en modo tieso estilo mala película clase B, y un gasto clase A en materia de elenco, vestuario y locaciones allá por San Martín de los Andes.

Eso es lo que se aprecia en este policial con protagonista femenina y libreto a seis manos, que navega entre pasado (o pasados) y presente, Capital Federal, Islas Canarias y cercanías de un supuesto volcán Tunik (¿homenaje a la geóloga Maisa Tunik?), lo que no estaría nada mal si no fuera porque la historia también navega. Entre la lógica realista y el disparate. Y hace agua. Un poco mejor es la novela "Cornelia", de Florencia Etcheves, que esta película toma como base. Fuera de eso, se pasa el rato. Luisana cumple, Amaia es perturbadora, Oriana Sabatini también pelea pero pronto hace mutis, y no precisamente por el foro, y un buen actor, el tunecino Pedro Casablanc, hace de egipcio más malo que Yul Brynner. Lástima que aparece poco.

P.S.






"Perdida" (íd., Argentina-España, 2018). Dir.: A. Montiel. Int.: L. Lopilato, A. Salamanca, R. Spregelburd.

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