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Pérez Esquivel, de vocero de revoltosos a vocero oficial
Mientras esperaban la llegada de Adolfo Pérez Esquivel tras la reunión con Desarrollo Social, sonaban bombos de fondo y los niños se entretenían jugando en la calle.
Además, Pérez Esquivel les llevó de la reunión un folleto con propaganda oficial sobre el plan de empleo y sostuvo que los funcionarios le dijeron que ya tienen diálogo con dirigentes de las organizaciones, lo que dio a entender que hay personas que se «vendieron» al Gobierno. «Si saben quiénes son, avísenme y los llamamos», agregó el Premio Nobel, a lo que nadie se dio por aludido.
Pérez Esquivel tenía pautada una reunión con miembros del Ministerio hace un tiempo, pero también la aprovechó para dialogar con ellos en representación de quienes acamparon en la 9 de Julio desde el lunes hasta ayer a la noche. Se juntó con la jefa de Gabinete de Desarrollo Social y otros funcionarios menores, pero sólo consiguió que le explicaran cómo es el plan por el que protestan organizaciones piqueteras y sociales.
El Premio Nobel aseguró que «no se destrabó el conflicto». Además, le dieron un folleto que explica que este plan es manejado por los municipios, que es de lo que se quejan los manifestantes. «Me dijeron que si éste no se cumple deben hablar directamente con la gente del Ministerio», agregó Pérez Esquivel.
El corte se realizó durante 30 horas sobre una de las avenidas más importantes del país entre la avenida Belgrano y Moreno, frente al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Tan sólo ocuparon una cuadra, pero esto entorpeció el tránsito de toda la zona céntrica de la ciudad. En ese espacio había gente de todas las edades: desde bebés y niños jugando con muñecos o a la pelota, hasta jóvenes universitarios, adultos y ancianos pertenecientes a diferentes organizaciones.
La tarde de ayer se desarrolló sin sobresaltos hasta que minutos después de las 21 anunciaron que se levantaría el corte. Previamente hubo un rumor de que se irían a las 19, pero finalmente la decisión se atrasó tras la larga reunión del Nobel de la Paz.
La calle estaba decorada por varias banderas pertenecientes a las alrededor de 20 agrupaciones instaladas en el lugar. El resto del color lo daban las carpas, un extraño paisaje en la siempre transitada 9 de Julio. De fondo se oían bombos y en cada cruce se apostó una hilera de piqueteros encapuchados y con palos en las manos. El resto pasó el tiempo reunido en asambleas, sentado tomando mate o parado charlando. Pero cuando se hizo de noche comenzó a hacer frío y las caras de los manifestantes mostraban agotamiento.
En el suelo quedaron restos de cenizas de los fuegos de la noche anterior que utilizaron para cocinar y sobre las líneas peatonales la inscripción de frases como «Trabajo digno» o «Por cooperativas autogestionadas».
«Esto es muy cansador, pero la gente tiene ánimo. Anoche no pudimos dormir bien porque vino la Policía y disparó contra el suelo para generar desgaste. Nosotros pedimos algo tan material como es trabajo», relató Leandro Pintos, del FOL (Frente de Organizaciones de Lucha), horas antes de que se levante el corte.


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