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Pertrak: el cielo y el infierno, en doce meses
Sufrido testimonio el de esta compañía, reflejando el recorrido del año contable en dos mitades que fueron anverso y reverso. Tal como lo describe, de junio a diciembre de 2011 se produjo importante crecer de sus clientes -del sector automotor- que se desaceleró en el final. Pero, el semestre
siguiente fue totalmente opuesto («una baja de actividad equiparable a las peores sufridas por nuestra empresa...»). En este caso, con leve mejoría sobre el final. Al no poseer la robustez estructural necesaria debió aplicar medidas tan drásticas como el despido del 27 por ciento de su personal (que generó una carga extra sobre los «gastos» del año). Cuando se observa la tabla de «producción» quinquenal, resulta que en el renglón «motores» (diésel) la pendiente fue tan dura como que 1084 realizados en 2008, habían bajado a sólo 7 en 2011, y en lo actual, ninguno. Quedó así sintetizada al segmento «repuestos», donde se incluyen maquinarias agrícolas y generadores, con ello logra el sustento, aunque, insuficiente frente a la situación que se vive. Así, obtuvo ventas por más de $ 51 millones, con merma en el margen, quedando con $ 5,7 millones brutos y después diluidos en «gastos diversos».
Total «operativo» negativo, casi $ 800.000 y el menor en cinco años pero, sin contar con «otros ingresos» -como en años anteriores- golpeó, junto con lo financiero. Total de $ 2,4 millones «ordinarios», aminorado por lo fiscal (actuando a favor) y un neto de $ 820.000. Situación complicada.


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