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Perú: se fue un vice y ya no queda nadie del ala ideologizada
Omar Chehade tenía una imagen de relativa pureza antes de acceder al cargo, pero un testimonio clave lo dejó expuesto tratando de beneficiar a un poderoso grupo económico.
«He decidido renunciar de manera irrevocable al cargo de Segundo Vicepresidente de la República, al cual tan gentilmente me invitó el presidente del Perú, señor Ollanta Humala Tasso», informó en una carta de Chehade dirigida al presidente del Congreso, Daniel Abugattás, divulgada por la agencia oficial Andina.
En la nota, Chehade, quien es también congresista, señaló que tomó esa decisión luego de haber «reflexionado y en aras de no causar perjuicio a la buena imagen del Gobierno, y en pro de seguir construyendo una mejor gobernabilidad institucional».
Humala ha afrontado un recambio gradual de gabinete que incluyó a quien fue su principal sustento en el centroizquierda y en el movimiento de derechos humanos, Salomón Lerner. Éste ocupó el puesto de primer ministro, pero en diciembre fue reemplazado por el militar Oscar Valdés, un viejo camarada de Humala.
Al mismo tiempo, el mandatario peruano se enfrentó en noviembre con pobladores que resisten una explotación minera en Cajamarca, cuna del oro en el país, en contra de lo que habían sido sus postulados históricos de respetar la voluntad de los habitantes que habitan en la zona en que se lleva a cabo el emprendimiento.
El giro pro mercado le viene costando al excomandante militar un descenso en la aprobación en la que fue su base electoral, especialmente en la sierra y en la selva del sur, y un aumento en Lima. El fin de semana fue conocida una encuesta de la firma Ipsos que le otorgó un 54 por ciento de respaldo, un nivel alto, pero unos once puntos menos que en septiembre pasado.
El caso de Chehade, un ícono de la investigación judicial contra el régimen de Alberto Fujimori, no se inscribe en los desplazamientos ideológicos, pero sí marca que casi no quedan integrantes del elenco que acompañó a Humala en su ascenso político. Otros funcionarios que dejaron sus cargos en disidencia con el nuevo Humala son Óscar Dancourt, Félix Jiménez y Carlos Tapia.
El legislador denunció que en octubre del año pasado «se desató, por cierto sector, una injusta y desmedida campaña mediática y política» en su contra.
Chehade es acusado de haberse reunido en octubre, a poco más de dos meses de la asunción del Gobierno, con tres generales de la Policía peruana para intentar desalojar a trabajadores de una cooperativa azucarera y entregarla al poderoso grupo empresarial Wong.
El pasado 5 de diciembre, la Comisión de Ética del Congreso suspendió a Chehade por 120 días de sus funciones de legislador y derivó el caso a la Comisión de Acusaciones Constitucionales, «por existir indicios del presunto delito de cohecho activo genérico y tráfico de influencias».
La renuncia de Chehade se produjo horas antes de que la Comisión Permanente del Congreso abordara su caso en la tarde de ayer para someter a votación un dictamen de una comisión que recomendaba abrirle acusación constitucional. Como consecuencia de ello, el exvicepresidente podría ser expulsado del Congreso y sometido a la Justicia.
Chehade llegó al Gobierno con una aureola de abanderado en la lucha contra la corrupción luego de su desempeño como procurador anticorrupción, puesto desde el que colaboró en el proceso de extradición desde Chile al expresidente Fujimori, condenado luego a 25 años de cárcel por violación de derechos humanos.
Su renuncia generó diversas reacciones. El gobernante partido Gana Perú saludó su decisión, pero voceros de oposición señalaron que de esa manera trata de evitar su desafuero.
En la Comisión Permanente del Congreso, formada por 24 legisladores, la acusación constitucional podría recibir el apoyo de las bancadas opositoras de Fuerza 2011 (fujimorista), Alianza por el Gran Cambio y Solidaridad y Concertación, todas de derecha.
Por su parte, los miembros del oficialista Gana Perú y Perú Posible, del expresidente Alejandro Toledo (centro), votarán de acuerdo con su conciencia.
Al conocerse el caso por la prensa en octubre, el presidente Humala había pedido a Chehade que se alejara por propia voluntad. Sin embargo, el legislador señaló en ese momento que no renunciaba a la vicepresidencia porque se consideraba inocente y dijo que se sometía a todas las investigaciones.
Agencias AFP, ANSA
y EFE, y Ámbito Financiero


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