27 de enero 2015 - 00:00

Perú: una derrota de Humala provocó tensión financiera

 Lima - El Congreso unicameral de Perú derogó ayer una polémica ley de empleo juvenil tras una ola de protestas de estudiantes y el rechazo de la oposición, que consideró que recorta beneficios a los jóvenes trabajadores, en una dura derrota para el Gobierno de Ollanta Humala.

La reforma laboral fue derogada con 91 votos a favor, entre ellos el de varios legisladores oficialistas; 18 en contra y cinco abstenciones, de los 114 miembros que estaban presentes en una sesión extraordinaria del Congreso, convocada por el propio Humala debido a las presiones políticas y de las multitudinarias manifestaciones que se sucedieron desde que el texto fue aprobado el 16 de diciembre.

La ley, que hace más de un mes había sido ampliamente apoyada por los legisladores, buscaba reducir el desempleo en jóvenes, según el mandatario peruano. Sin embargo, desató protestas de estudiantes y jóvenes porque excluía beneficios laborales en un intento del Gobierno por impulsar la confianza empresarial.

La polémica norma -también conocida como "ley pulpin" en referencia a la forma en que se llama en Perú a quienes dejan la adolescencia- ofrecía un salario mínimo y seguridad social para los peruanos de entre 18 y 24 años, pero reducía las vacaciones de 30 a 15 días, y no consideraba el pago de aguinaldo ni indemnización en caso de despido.

El malestar que generó la norma y su nuevo tratamiento en el Congreso llevaron a Humala a cancelar ayer su viaje a San José, donde tenía previsto asistir a la tercera cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). "La cumbre de CELAC es importante, pero no queremos que este tipo de cosas distraigan al Congreso", había afirmado antes de la votación.

Asimismo, provocó tensión en los mercados financieros. El sol, la moneda local, cayó ayer un 0,23% a 3,025/3,026 unidades por dólar, alcanzando mínimos de hace cinco años, y el Banco Central debió vender 150 millones de dólares para atenuar la demanda.

La derogación significó un duro golpe político para el Gobierno de Humala, que se quedó solo en la defensa de una ley de la que los críticos aseguraban que era una imposición de los grandes gremios empresariales.

Aunque agrupaciones de derecha habían defendido inicialmente la ley, tantos éstas como las de centro se unieron a las de izquierda para derrotar en forma apabullante la propuesta gubernamental, que ni siquiera fue respaldada por la totalidad de los miembros de Gana Perú, la bancada oficialista.

Un sondeo de opinión publicado el domingo señaló que el 76% de los peruanos rechazaba la ley laboral juvenil y un 54% consideraba que debía ser derogada.

La Coordinadora Juvenil por Trabajo Digno, integrada por un grupo de organizaciones juveniles, realizó ayer una nueva manifestación contra el régimen laboral juvenil en la plaza San Martín y la plaza Dos de Mayo, con el propósito de llegar hasta el Congreso en Lima.

Pero el Ministerio del Interior peruano movilizó 10.000 agentes de Policía para impedir que los manifestantes lleguen al Palacio Legislativo, ya que en las últimas dos protestas se registraron violentos incidentes.

Agencias AFP, EFE, DPA y Reuters

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