30 de enero 2017 - 00:00

Pese al repudio, Trump evalúa extender los vetos migratorios a más países

Las principales ciudades de EE.UU. fueron escenario de protestas multitudinarias. Los fiscales generales de 16 estados lanzaron una ofensiva contra la decisión de impedir el ingreso a ciudadanos de Irak, Irán, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen.

sin luna de miel. Mientras el presidente Donald Trump se encontraba en el Salón Oval de la Casa Blanca, miles de personas se manifestaron en los alrededores del edificio para forzarlo a dar marcha atrás en el decreto que firmó el viernes, y que fue condenado hasta por sus colegas del Partido Republicano.
sin luna de miel. Mientras el presidente Donald Trump se encontraba en el Salón Oval de la Casa Blanca, miles de personas se manifestaron en los alrededores del edificio para forzarlo a dar marcha atrás en el decreto que firmó el viernes, y que fue condenado hasta por sus colegas del Partido Republicano.
 Washington - El Gobierno de Donald Trump amenazó ayer con extender a otros países musulmanes la prohibición de entrada de sus ciudadanos a Estados Unidos, mientras reinaba el caos en los aeropuertos luego de que una jueza de Brooklyn bloqueó la orden ejecutiva antiinmigración.

La jueza federal Ann M. Donnelly, del tribunal del distrito federal de Brooklyn (Nueva York), bloqueó a última hora del sábado parte del polémico veto, en respuesta a una demanda de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) contra la orden ejecutiva de Trump, que cuestiona su constitucionalidad.

El decreto, que entró en vigor el viernes, prohíbe el ingreso durante 120 días en Estados Unidos de todos los refugiados, sea cual sea su origen, y durante 90 días a ciudadanos de siete países de mayoría musulmana: Irak, Irán, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen.

La magistrada dictó que los refugiados u otras personas afectadas por la medida y que llegaron a aeropuertos de Estados Unidos tras emitirse la orden ejecutiva (decreto), no pueden ser deportados a sus países. Tras el dictamen, jueces federales en Alexandria (Virginia), Seattle (Washington) y Boston (Massachusetts) adoptaron decisiones similares.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) insistió ayer en que aplicará la orden de Trump, pero aseguró que "cumplirá los mandatos judiciales". La declaración sólo provocó mayor incertidumbre sobre el destino de los ciudadanos de naciones de mayoría musulmana al llegar a Estados Unidos.

Varios jueces de Massachusetts instruyeron a las autoridades para que informen a las aerolíneas internacionales con vuelos al aeropuerto de Logan, en Boston, de que las personas con visados válidos no pueden ser retenidas ni enviadas de vuelta únicamente en base al decreto presidencial.

"Condenamos la orden ejecutiva inconstitucional, antiestadounidense e ilegal del presidente Trump", afirmaron por su parte 16 procuradores generales de estados como California, Pensilvania y Nueva York, que dicen representar "más de 130 millones de estadounidenses y residentes extranjeros" en sus estados. "Trabajaremos juntos para garantizar que el Gobierno federal obedezca la Constitución y no acose a nadie por su origen nacional o fe", agregaron.

Ayer por la tarde, a través de las redes sociales, activistas comenzaron a organizarse para montar oficinas de asesoramiento legal en diferentes terminales aeroportuarias y garantizar que los fallos judiciales sean respetados.

Pero la decisión de prohibir el ingreso o respetar los bloqueos de los juzgados federales recaía, al cierre de esta edición, en las autoridades aduaneras quienes no tenían ningún tipo de orden formal de cómo proseguir, así como tampoco tuvieron una orden el sábado de cómo aplicar el veto de Trump.

En medio del caos, el jefe de Gabinete del presidente, Rience Priebus, declaró ayer el Gobierno no descarta "llevar aún más lejos" la medida antiinmigración y que la lista de países de origen prohibidos puede ampliarse.

Priebus intentó zanjar la polémica sobre quienes poseen la Green Card (permiso de residencia legal). En un primer momento se dijo que estaban alcanzados por la orden de Trump pero ayer el funcionario indicó que no era así aunque aclaró que esas personas "serán sometidas a un mayor escrutinio" al ingresar a EE.UU. Al menos 20 personas con Green Cards estaban retenidas ayer en aeropuertos estadounidenses a espera de que, según el jefe de Gabinete, "demostraran que no son mala gente".

A lo largo de todo el día, el DHS le negó el ingreso a 109 personas que viajaban hacia el país cuando entró en vigor el decreto presidencial y a otras 173 se les impidió embarcar en distintas ciudades del mundo, desde París y Viena hasta Teherán y El Cairo.

El decreto sorprendió a muchos residentes legales que, a pesar de llevar décadas viviendo legalmente en suelo estadounidense, se encontraban en su país de origen y desconocen si podrán regresar a EE.UU. Trump recibió críticas tanto en su país, donde ayer se mantenían protestas en los principales aeropuertos y otras se organizaron en grandes ciudades como Nueva York y Boston. Frente a la Casa Blanca una numerosa manifestación transcurrió durante la tarde.

El decreto del magnate se topó con el rechazo de los legisladores demócratas, como el líder de la minoría de ese partido en el Senado, Charles Schumer, quien le exigió al presidente "revertir el miserable veto" y adelantó que evaluará medidas legislativas para frenar la orden.

Causó igualmente una extraordinaria ira en muchos países y provocó el rechazo de gobernantes europeos como la canciller alemana, Angela Merkel; la primera ministro británica, Theresa May; y el presidente francés, François Hollande.

Irán es hasta ahora uno de los países más afectados por la gran cantidad de iraníes que tienen visas de trabajo o de estudios de EE.UU. Teherán, en respuesta, instauró medidas similares contra los estadounidenses.

Agencias AFP, EFE, Reuters,


DPA y ANSA, y Ámbito Financiero

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