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Pese al repudio, Trump evalúa extender los vetos migratorios a más países
Las principales ciudades de EE.UU. fueron escenario de protestas multitudinarias. Los fiscales generales de 16 estados lanzaron una ofensiva contra la decisión de impedir el ingreso a ciudadanos de Irak, Irán, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen.
sin luna de miel. Mientras el presidente Donald Trump se encontraba en el Salón Oval de la Casa Blanca, miles de personas se manifestaron en los alrededores del edificio para forzarlo a dar marcha atrás en el decreto que firmó el viernes, y que fue condenado hasta por sus colegas del Partido Republicano.
"Condenamos la orden ejecutiva inconstitucional, antiestadounidense e ilegal del presidente Trump", afirmaron por su parte 16 procuradores generales de estados como California, Pensilvania y Nueva York, que dicen representar "más de 130 millones de estadounidenses y residentes extranjeros" en sus estados. "Trabajaremos juntos para garantizar que el Gobierno federal obedezca la Constitución y no acose a nadie por su origen nacional o fe", agregaron.
Ayer por la tarde, a través de las redes sociales, activistas comenzaron a organizarse para montar oficinas de asesoramiento legal en diferentes terminales aeroportuarias y garantizar que los fallos judiciales sean respetados.
Pero la decisión de prohibir el ingreso o respetar los bloqueos de los juzgados federales recaía, al cierre de esta edición, en las autoridades aduaneras quienes no tenían ningún tipo de orden formal de cómo proseguir, así como tampoco tuvieron una orden el sábado de cómo aplicar el veto de Trump.
En medio del caos, el jefe de Gabinete del presidente, Rience Priebus, declaró ayer el Gobierno no descarta "llevar aún más lejos" la medida antiinmigración y que la lista de países de origen prohibidos puede ampliarse.
Priebus intentó zanjar la polémica sobre quienes poseen la Green Card (permiso de residencia legal). En un primer momento se dijo que estaban alcanzados por la orden de Trump pero ayer el funcionario indicó que no era así aunque aclaró que esas personas "serán sometidas a un mayor escrutinio" al ingresar a EE.UU. Al menos 20 personas con Green Cards estaban retenidas ayer en aeropuertos estadounidenses a espera de que, según el jefe de Gabinete, "demostraran que no son mala gente".
A lo largo de todo el día, el DHS le negó el ingreso a 109 personas que viajaban hacia el país cuando entró en vigor el decreto presidencial y a otras 173 se les impidió embarcar en distintas ciudades del mundo, desde París y Viena hasta Teherán y El Cairo.
El decreto sorprendió a muchos residentes legales que, a pesar de llevar décadas viviendo legalmente en suelo estadounidense, se encontraban en su país de origen y desconocen si podrán regresar a EE.UU. Trump recibió críticas tanto en su país, donde ayer se mantenían protestas en los principales aeropuertos y otras se organizaron en grandes ciudades como Nueva York y Boston. Frente a la Casa Blanca una numerosa manifestación transcurrió durante la tarde.
El decreto del magnate se topó con el rechazo de los legisladores demócratas, como el líder de la minoría de ese partido en el Senado, Charles Schumer, quien le exigió al presidente "revertir el miserable veto" y adelantó que evaluará medidas legislativas para frenar la orden.
Causó igualmente una extraordinaria ira en muchos países y provocó el rechazo de gobernantes europeos como la canciller alemana, Angela Merkel; la primera ministro británica, Theresa May; y el presidente francés, François Hollande.
Irán es hasta ahora uno de los países más afectados por la gran cantidad de iraníes que tienen visas de trabajo o de estudios de EE.UU. Teherán, en respuesta, instauró medidas similares contra los estadounidenses.
| Agencias AFP, EFE, Reuters, |
DPA y ANSA, y Ámbito Financiero


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