Pese a disturbios, PRO voto a voto en trasnoche para reforma docente

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En medio de batucadas y destrozos en las puertas de la Legislatura (ver nota aparte) y hasta principio de incendio, comenzó anoche el debate de la ley para recortar el poder sindical de los docentes en la asignación de cargos, mientras se dispuso que nadie podía salir ni entrar del palacio de Perú 130, por razones de seguridad. Así, rodeados y aislados, los diputados avanzaron en la modificación del Estatuto del Docente para reemplazar el actual sistema de juntas de clasificación que integran los sindicalistas por uno informático para la titularización de los maestros y asignaciones de cargos. La tensión durante todo el día terminó mostrando la persistencia del macrismo por ganarles la puja a los gremios. Aunque el proyecto final fue reformado para no eliminar la totalidad del sistema de participación sindical. La iniciativa modificada crea una Oficina de Clasificación On line que designa y controla el proceso y dependerá del Ministerio de Educación y quedarán 7 juntas (ya no 15) conformadas por 3 docentes y 2 funcionarios.

La legisladora del PRO Victoria Gorleri hizo la presentación del proyecto en el recinto, y aludió a las agresiones que recibió por la mañana (ver nota aparte).

Explicó que la modificación proponía el cambio en el sistema de titularizaciones para evitar que cada año tengan que salir leyes para eso, y al funcionamiento de las juntas que el Gobierno porteño buscaba eliminar definitivamente para cambiar por un sistema informatizado con el control de los gremialistas.

Desde Proyecto Sur, Laura García Tuñón subió el tono para acusar al macrismo de la eliminación de juntas y consideró «triste es que le pongan nombre de democratización del sistema cuando lo que hacen es vulnerar los derechos y vulnerar la democracia», y pidió el archivo de la iniciativa.

Sergio Abrebaya, de la Coalición Cívica, contó que hacía dos meses y medio que se «inició el rumor sobre que se eliminarían las juntas» y repasó los debates que provocó la idea del ministro de Educación, Esteban Bullrich. El diputado hizo una propuesta intermedia para que actúe la mitad de las 15 juntas existentes.

El kirchnerista Tito Nenna, exdirigente de la UTE-Ctera, exageró apuntando al «fin de la democracia» si se eliminaban las juntas y que era «un retroceso» y «lo que están planteando es el disciplinamiento de los docentes».

A su turno, Diego Kravetz propuso una informatización gradual del sistema con juntas reducidas que funcionen cuatro años más.

El PRO se había expuesto desde la media mañana a un cóctel explosivo, que juntó el descontento de los activistas docentes con el de los «manteros» de la peatonal Florida y agrupaciones de izquierda que, por un lado dieron apoyo a la manifestación de los maestros, al mismo tiempo que atendían la posibilidad de la designación de un diputado del MST (ver nota aparte), en la Auditoría porteña. Todo eso con los propios representantes de los docentes en las bancas, como el dirigente sindical Nenna, del bloque kirchnerista, quien impulsó hasta último momento que las barras sindicales ingresaran al recinto.

Se coló, para más, el envío de micros con provocadores que desataron discusiones fuertes entre el oficialismo y la oposición acusándose de los episodios (ver aparte.)

Así, no le faltó nada a la que pretendía ser la última sesión del ciclo, con un clima de tensión que se prolongaba a la medianoche, tras las puertas de la Legislatura, contrapuesto con la concordia que se lograba en el recinto durante la sesión, que presidió Oscar Moscariello.

Recién cerca de las diez de la noche, los legisladores porteños dieron curso al debate de la polémica sobre la eliminación de las juntas de clasificación docente. En medio de incidentes afuera del recinto, que se repitieron durante la jornada, también en el debate el tema generó rispideces, especialmente por el cruce de acusaciones referidas al presunto origen de los agresores que desembarcaron en micros con palos y caras tapadas.

Después de la votación de varios grupos de proyectos en conjunto y sin discusiones, recomenzó el conflicto, cuando el titular de la bancada PRO, Cristian Ritondo, denunció en el recinto que afuera estaban «robando el bronce, rompiendo la puerta, atentando contra el patrimonio de todos». Desde la oposición le espetaron si «no serán las mismas patotas de hoy, que tenemos el número de patente de los micros». Es que al inicio de la sesión Ritondo pidió un repudio por la agresión que sufrieron legisladoras (ver nota aparte) y la declaración fue aprobada. En cambio, el macrismo no votó un pedido similar de la ibarrista María Elena Naddeo, para repudiar «la agresión a los docentes». Finalmente, después de horas todos aprobaron los repudios y siguió la sesión, con interrupciones de distintos diputados para sumar iniciativas sobre tablas, como demorando el debate conflictivo sobre el destino de las juntas sindicales.

A esa altura el macrismo ya sabía que el proyecto del Ministerio de Educación porteño no vería, tal como se presentó, la posibilidad de ser sancionado. Tampoco, tal cual estaba, prosperaba la modificación del diputado Abrebaya, ni el de Kravetz, pero se concilió entre los tres la nueva propuesta.

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