Confirmó que el ataque del fin de semana fue un “mensaje burdo”. El gobierno de María Eugenia Vidal consideró que se trató de un golpe contra el “poder político e institucional”.
ESQUIRLAS. Cartasegna investiga una causa de corrupción policial y sospecha que el ataque que sufrió podría estar vinculado a este tema.
El fiscal platense Fernando Cartasegna se hizo cargo ayer de la instrucción de una causa por corrupción policial, a pesar de que éste pudo haber sido el motivo por el que fue agredido y amenazado de muerte, lo que el procurador general bonaerense, Julio Conte Grand, consideró un ataque contra el "poder político e institucional".
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"Recibí la causa y ya comencé a evaluar su contenido, aunque aún deben enviarme los CDs con las escuchas", informó Cartasegna, quien está a cargo la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Delitos conexos con Trata de Personas y Pedofilia del departamento judicial La Plata.
El expediente trata de determinar si algunos jefes policiales de La Plata tenían conexión con los llamados "abogados caranchos", a quienes derivarían sumarios por accidentes de tránsito a cambio de sumas de dinero.
"Hay algo ahí (en el expediente) que debe ser muy importante", reflexionó el fiscal agredido, y agregó que "o bien es de poca monta y por eso este ataque tan burdo de empapelar varios lugares con mi foto", explicó Cartasegna en alusión a los panfletos que aparecieron en varios lugares del edificio de los tribunales locales donde se ve su imagen junto a la frase "conozca al próximo Nisman".
Este posible vínculo entre policías y "caranchos" habría surgido de la causa que investigó el fiscal platense Marcelo Martini tras el hallazgo de sobres con dinero proveniente del circuito ilegal en la jefatura de la Departamental de Seguridad de La Plata.
Un pesquisa precisó que en las escuchas telefónicas que surgieron en la causa a cargo de Martini, "varios de los policías imputados aparecían contactando a abogados conocidos por intervenir en accidentes de tránsito".
El sábado último, el fiscal Cartasegna fue atacado por dos hombres y una mujer vestidos con uniformes policiales antiguos que lo interceptaron en las calles 8 entre 57 y 58 de La Plata, a metros del edificio de los Tribunales penales de La Plata y lo golpearon con un hierro.
"Te vamos a meter en un baño y te vas a suicidar o te suicidamos", le advirtió uno de los atacantes, mientras el otro sujeto continuaba con los golpes y la mujer actuaba de "campana".
Cartasegna contó que lo más duro fue oír que los agresores conocían detalles pormenorizados de los movimientos de sus hijos.
Cuando los agresores escaparon, el fiscal, aún conmocionado, se dirigió a su casa de la localidad platense de Gonnet, donde constató que desconocidos habían roto un alambrado, violentado la puerta del garaje y dejado panfletos intimidatorios donde nuevamente asociaban su imagen al fiscal Alberto Nisman.
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