19 de mayo 2010 - 00:00

Pese a los rencores, un avance

El tema nuclear de Irán encontró un espacio para salir del rincón del ring en el que se encontraba. Las gestiones del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y del primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, permitieron desbloquear uno de los problemas de la crisis que es, en definitiva, la falta de confianza.

La fórmula del éxito diplomático del lunes estuvo dada por la garantía extendida por Turquía de que, en caso de incumplimiento, compensará a Irán los 1.200 kilos de uranio enriquecido al 3,5% que hará entrega a Rusia y a Francia para su purificación al 20%. La duda de Teherán era que ese canje se viera afectado por alguna excusa y que su reactor de radioisótopos se viera privado de los elementos combustibles para su funcionamiento, además de perder el uranio enriquecido entregado.

Sin embargo, el acuerdo es parcial y no resuelve el problema de fondo. Irán seguirá enriqueciendo uranio al 20% en la planta de Natanz y, según lo anunciado por el propio presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, a un ritmo sustancialmente mayor. Ése es el punto central de la controversia y en eso, a pesar del esfuerzo diplomático del Brasil, no hay acuerdo.

Esto significa que la confrontación continuará y la amenaza de sanciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas seguirá latente (ver aparte).

Ganar tiempo

La mediación del Brasil y Turquía le ha ofrecido a Irán la posibilidad de ganar tiempo y un cuadro de mayor distensión. Esto ha irritado a algunos miembros del Grupo de los Seis, en particular a Alemania, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido. El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, ya le había expresado su escepticismo a Brasil en vísperas del viaje de Lula da Silva a Teherán. China había mantenido silencio.

Uno de los problemas que ha enfrentado el presidente del Brasil en su gestión diplomática ha sido la resistencia de las principales potencias a ver cómo un tercer país intercede en una cuestión que consideran de su competencia exclusiva. Ese solo aspecto ha resultado intolerable, independientemente del éxito de la misión, y la condenaba a una valoración relativa por parte de esas mismas potencias.

Gestión relevante

Más allá de esos comentarios, la gestión alcanzada por el Brasil y Turquía es relevante, aunque sea de alcance parcial. Es de esperar que, como contrapartida de ese esfuerzo diplomático, Irán enmiende intenciones y abandone el programa de enriquecimiento de uranio al 20%, por cuanto no habría ninguna justificación técnica para insistir en ese proyecto. No hacerlo reafirmaría una voluntad proliferante.

La gestión diplomática del Brasil pone también de manifiesto que, a la hora de considerar los problemas sensibles a la seguridad internacional, la responsabilidad no es exclusiva de un puñado de países y que todos los miembros de Naciones Unidas tienen un papel central que desempeñar. Muchos otros temas de la agenda multilateral deberían seguir ese ejemplo.

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