Picardía macrista contra oposición paralizó Legislatura

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El más fuerte de los cruces verbales que se haya dado entre la oposición y el macrismo hasta ahora, tuvo centro ayer en la Legislatura porteña. El oficialismo (que en la Ciudad es PRO) madrugó a sus adversarios con la visita espontánea del ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro, imputado como presunto encubridor en la causa por escuchas ilegales, intentando eludir la interpelación que tiene prevista la oposición. Pero, el antimacrismo se ofuscó y dejó sin quórum la sesión. La puesta ofició, para el PRO, como manera de continuar el discurso de Mauricio Macri contra el kirchnerismo y, para la oposición, de demostrar que puede unificarse y ser mayoría para darle una estocada al oficialismo porteño.

Ayer, mientras en el recinto permanecía sentado Montenegro a la espera de los opositores, en las bancas el macrismo en soledad le dio la palabra al jefe de bloque, Cristian Ritondo, quien arengó que todos las bancadas no PRO «son funcionales a Kirchner». Al mismo tiempo los bloques opositores daban una conferencia de prensa para explicar que el ministro debía concurrir cuando fuera citado «no cuando él quiere».

La oposición logró unificar un despacho en comisión para interpelar al funcionario, que aún no se sancionó en el recinto, pero el PRO llevó ayer al ministro para ofrecerlo ante sus detractores que rechazaron (por carecer del trámite parlamentario que lo habilite) interrogarlo. La idea del macrismo de evitar la interpelación se fundó en que con esa exposición «quieren montar un show mediático».

Montenegro, sin interpelación, paseó ante las cámaras de TV para considerar que «los diputados no tuvieron ganas de trabajar» y que la oposición en su conjunto decidió no escuchar a un ministro y «que los legisladores opositores quieren generar un show para complicar al jefe de Gobierno». De un lado y otro coincidieron con que «la situación es grave». De hecho la Legislatura se vio paralizada, sin llegar a funcionar para la sesión ordinaria de la semana y con un enfrentamiento que de no saldarse demorará la sanción de leyes, ya que el PRO no domina el recinto. Aunque tiene el bloque más numeroso (26 bancas) no reúne quórum propio, mientras que si la oposición se mantiene consolidada lo logra, con 34 butacas.

La idea de interpelar a Montenegro surgió antes de que el juez Norberto Oyarbide dispusiera la indagatoria del ministro. Fue cuando se descubrieron complicaciones en causas judiciales de personal jerárquico de la Policía Metropolitana, que derivó en la última purga de agentes. Ahora los legisladores quieren incluir el tema de las escuchas en los cuestionarios. El ministro admitió que volverá al recinto en caso de ser citado y advirtió además que no renunciará a su cargo aun si lo procesaran en la causa por presunto espionaje en la cual el miércoles fue indagado Macri.

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