14 de septiembre 2010 - 00:00

Piden al Gobierno liberar ruta a Rosario

Los intentos del Gobierno nacional por destrabar el conflicto de la autopartista santafesina Paraná Metal volvieron a fracasar ayer, debido a la negativa de los obreros a aceptar la oferta. Delegados gremiales de la Unión Obrera Metalúrgica y de la Multipartidaria de la localidad litoraleña de Villa Constitución, en representación de los trabajadores, volvieron a reunirse con funcionarios del Ministerio de Trabajo (al mando de Carlos Tomada) y con directivos de la empresa para informarles que no aceptarán la propuesta que les habían alcanzado el jueves pasado. Básicamente, la oferta consistía en la continuidad de 300 empleados con el sueldo normal y en la participación de otros 600 en un esquema de suspensiones rotativas con subsidios del Estado.

En tanto, continúan con los cortes intermitentes en la autopista Rosario-Buenos Aires y en la Ruta 21, con el actual sistema de bloqueos totales por dos horas y con liberación de colectoras durante 30 minutos. No obstante, los manifestantes analizan si, además de quedarse en la ruta, van a endurecer las medidas de fuerza si no se aseguran pronto que no perderán sus empleos y que sus salarios serán recompuestos.

Asimismo, sigue en pie un paro nacional convocado para mañana por la Central de Trabajadores Argentinos en apoyo al reclamo de los operarios de la firma. En paralelo, los maestros santafesinos reunidos en Amsafé decidieron también realizar una huelga mañana en solidaridad con los obreros de Paraná Metal, y habrá movilizaciones y una marcha a Buenos Aires. La medida se extenderá por 24 horas y alcanza a todas las escuelas públicas de la provincia.

El intendente rosarino, Miguel Lifschitz, se mostró preocupado ante la posibilidad de que el corte se prolongue en el tiempo o se endurezcan las medidas. «La situación va más allá del legítimo reclamo de los trabajadores de la autopartista», sostuvo y pidió al Estado nacional que intervenga «en el conflicto» y garantice «la libre circulación».

Por su parte, el gobernador de la provincia, Hermes Binner, dijo sobre el conflicto que «seguimos aportando lo que podemos». «No podemos avanzar en una solución de fondo porque es un tema a cargo de la Nación, pero estamos ayudando en cuestiones sociales y en lo que nos pidan los trabajadores», señaló el mandatario socialista y enumeró: «Hemos puesto un generador de energía para que haya luz en el sector a la noche, pidieron más seguridad y pusimos móviles policiales, y distribuimos bolsones para la gente más necesitada».

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