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Piden cabezas en el gabinete de Evo Morales
Evo Morales
El presidente había firmado un decreto hace diez días para subir las naftas y el gasoil hasta en 82% y, cinco días más tarde, el viernes último, tuvo que derogarlo tras violentas protestas sociales en bastiones electorales como las ciudades de La Paz, su vecina El Alto y Cochabamba, que se saldaron con 15 heridos y 21 detenidos.
Ayer parecía revertirse el alza de precios desatado por aquel tarifazo, pero no del todo. «Los precios que ya han subido no van a volver a bajar. Otro reto es la lucha contra el contrabando, porque los carburantes van a seguir saliendo por nuestras fronteras gracias a la subvención y ése es un problema real y muy preocupante», subrayó el analista económico Alberto Bonadona.
Las críticas a la labor de varios ministros afloraron en las últimas horas, y funcionarios clave del Gobierno no descartaron cambios. «Hubo un mal asesoramiento de parte de algunos ministros, su gabinete le falló al presidente», afirmó la investigadora y docente universitaria Helena Argirakis, quien resaltó la equivocación que supuso hacer ese anuncio al día siguiente de Navidad y sin calcular la reacción popular.
Corrida bancaria
En tanto, Juan del Granado, líder del opositor partido de centro Movimiento Sin Miedo y sindicado por el vicepresidente Álvaro García Linera como responsable de manifestaciones violentas y de alentar una corrida bancaria (que alcanzó finalmente 200 millones de dólares), pidió al presidente Morales «una verdadera reconducción política», con «tolerancia y pluralismo democrático».
También reclamaron renuncias el titular de la principal asociación de empresarios privados, Daniel Sánchez, y numerosos políticos de la oposición.
En respuesta a la demanda de cambio en el gabinete, el ministro de la Presidencia, Oscar Coca, mano derecha de Morales, señaló en conferencia de prensa que «es una atribución constitucional del señor presidente, quien en su momento verá respecto a las decisiones de cada uno de los ministros y ministras».
El oficialismo, intentando limitar el daño por todo este caótico episodio, argumenta que el mandatario escuchó al pueblo y por eso revirtió la medida. «Creo que la imagen del presidente ha salido fortalecida porque ha mostrado al pueblo el fundamento del Gobierno que es el gobernar junto a los ciudadanos y no adoptar medidas que vayan a perjudicarlos», señaló el ministro de Gobierno (Interior), Sacha Llorenti, en un particular análisis.
En tanto, los sindicatos de maestros y del sector de salud de Bolivia anunciaron ayer que pelearán por un aumento salarial «satisfactorio», después de que el Ejecutivo dejara sin efecto el incremento del 20% que había ofrecido si se mantenía el alza en el costo de los combustibles. El dirigente del magisterio de La Paz, José Luis Álvarez, anticipó que el sueldo básico que reclamarán será de mil dólares.
El salario mínimo nacional es de 95 dólares, mientras que los médicos que trabajan para el Estado ganan entre 270 y 568 dólares, y los maestros entre 170 y 312 dólares, según los sindicatos.
Agencias EFE, AFP y Reuters


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