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Pilotos de Austral, en pie de guerra
Ayer, la máxima dirigencia de UALA (el gremio que agrupa a los pilotos de Austral) se reunió con el subsecretario de Coordinación y Control del Ministerio de Planificación, Roberto Baratta; y el gerente general del grupo, Julio Alak, en el despacho del primero; allí el funcionario -la mano derecha del ministro Julio De Vido- les informó que «lo de los Embraer ya está hecho y no hay marcha atrás». Se refería a la compra de 20 máquinas de fabricación brasileña, con capacidad para 70 pasajeros y que serán destinados a Austral.
Los gremialistas respondieron: «Eso es matar a la compañía; condenarla a hacer vuelos cortos a destinos no rentables. Además, la bodega del Embraer 170 casi no tiene capacidad. Muchas veces viajamos con el MD (un avión de mediano porte, para 130 pasajeros) a Ushuaia y tenemos que mandar parte del equipaje en otra máquina porque no alcanza la bodega. Imagínese si la ruta la volamos con un Embraer».
Los pilotos también se quejaron de los dos Boeing 737-700 que comprará la empresa, como parte de un «paquete» de doce máquinas similares que se incorporarán a Aerolíneas en los próximos doce meses. Aseguraron en la reunión que «están configurados para una aerolínea 'low cost': tiene un solo baño, un galley (cocina) mínimo y no lleva clase ejecutiva. Es impensable hacer la ruta a Caracas con esa máquina».
Los comandantes también se habrían quejado en la reunión de los 150 pilotos que incorporará Aerolíneas -tal como adelantó ayer este diario- pero Alak les recordó que la medida había sido tomada por un ex CEO designado por el Grupo Marsans. «APLA insiste en incorporarlos porque así tendrá 150 soldados más», respondió uno de los participantes del encuentro.
La guerra entre UALA y APLA viene de lejos, y los hombres que comanda Jorge Pérez Tamayo parecen tener la partida ganada, al menos en la actual coyuntura: cuentan con el apoyo irrestricto del controvertido secretario de Transporte, Ricardo Jaime, quien les entregó la Gerencia de Operaciones.
«Desde allí nos están haciendo la vida imposible: nos cambian vuelos, hacen volar a Austral a Rosario y Santa Fe, con aviones diseñados para rutas mucho más largas... Desde APLA hay una acción concertada para destruir Austral y quedarse con todo: el negocio, los afiliados, las rutas, los aviones...», se quejó amargamente uno de los hombres de Austral. «Si nos siguen atacando así, no vamos a tener más remedio que ir al paro», advirtió en diálogo con este diario.
La reunión se produjo el mismo día en que Gonzalo Pascual, uno de los dueños de Marsans -junto con su socio Gerardo Díaz Ferrán-, reapareció en los medios para declararse «confiado en poder llegar a un nuevo acuerdo de mínima con el Gobierno argentino sobre la expropiación de Aerolíneas Argentinas». En declaraciones hechas en el marco de la XII Conferencia Iberoamericana de Ministros y Empresarios de Turismo que se realizó en Madrid, el empresario dijo que esperaba llegar a ese acuerdo durante la visita que hará la presidente Cristina de Kirchner a España el mes que viene.
Sin embargo, debió polemizar con el secretario de Turismo, Enrique Meyer, que defendió la confiscación de la aérea con los conocidos argumentos del aumento en el número de aviones desde que el Gobierno asumió el control de la compañía. «Pasamos de 28 aeronaves a 44», dijo.
Pero Pascual le respondió: «El número de aviones era de 70, aunque sólo operaban 28 y además sufrimos bloqueos de los vuelos como medida de presión por parte de los pilotos». No parecen palabras -de ninguno de los dos lados- que hagan prever un acuerdo rápido y sencillo.


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