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Piñera extenderá la presencia militar y atacó a Bachelet
Soldados custodian en Concepción un camión con objetos que habían sido saqueados los días posteriores al terremoto. Ayer comenzaron las clases en todo el país menos en la región más afectada.
«Vamos a dejar desplegados los militares, en primer lugar, para que garanticen el orden público. Pero la labor de los militares debe ir mucho más allá, ya que por esencia son una institución que tiene una serie de herramientas e instrumentos muy apropiados en tiempos de catástrofe», dijo el electo mandatario conservador.
Piñera lamentó que Bachelet no hubiera decretado el estado de catástrofe el mismo sábado del terremoto que sacudió a la zona centro-sur, lo que a su criterio hubiera permitido evitar los masivos saqueos en la ciudad de Concepción, tercera en cantidad de habitantes, y en otras localidades devastadas.
«Lo importante es si era necesario o no pedir la contribución a nuestras Fuerzas Armadas. Creo que sí era necesario, y ahí perdimos 48 horas», aseguró tras cuestionar «cierto prejuicio que manifestó el propio ministro (de Obras Públicas, Sergio) Bitar de no traer a los militares a la calle porque recordaba tiempos pasados».
Las regiones en las que continuaría la presencia de los militares serían las citadas El Maule y Bío Bío, cuyas capitales son Talca y Concepción. Piñera remarcó que los militares «son parte de la sociedad chilena, son tan chilenos como los demás y, por lo tanto, si pueden ser útiles en una emergencia, no hay ninguna razón para evitar que esa ayuda llegue».
Piñera también cuestionó en declaraciones radiales la descoordinación mostrada por el Gobierno y la Armada tras el terremoto, al no emitir la alerta de tsunami, lo que entendió demuestra que «hubo una clara muestra de que no estábamos preparados» para enfrentar una emergencia como la que se vivió desde el 27 de febrero pasado.
Pese a las críticas, Piñera le pidió a Bachelet que mantenga delegados regionales en sus cargos para trabajar juntos en la atención de la emergencia.
La petición fue hecha por el futuro ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, en una reunión con su par en ejercicio, Edmundo Pérez Yoma, de filiación demócrata cristiana.
«Hay algunos lugares en donde esta colaboración se da en forma muy espontánea y con mucho gusto», aseguró Pérez Yoma.
No obstante, recalcó que en otras zonas el escenario de ayuda es más difícil. «Sobre todo, en la VIII Región, donde la actitud de la futura intendenta (Jacqueline van Rysselberghe, actual alcaldesa de Concepción) ha sido de tal modo confrontacional, que muchas autoridades no están dispuestas ni tienen igual disposición» a mantener una colaboración.
Súplicas
La futura alcaldesa cuestionó desde las primeras horas del terremoto la labor del Gobierno, suplicó por la intervención inmediata de los militares, calificó de «bolsita de supermercado» la ayuda gubernamental, y ante una leve llovizna del domingo dijo que había advertido esas precipitaciones y que el Gobierno no hizo nada.
El pacto, que probablemente dará un gran protagonismo a Bachelet en los primeros meses de gobierno de Piñera, ocurre en momentos en que las estimaciones de daños comienzan a subir.
Ayer, de hecho, el Gobierno elevó a unos u$s 4.800 millones los daños causados en infraestructuras y en hospitales por el terremoto y posterior tsunami.
La cifra es provisoria y no incluye los daños en escuelas ni en viviendas. De ser considerados, la cifra podría multiplicarse por ocho. «Tenemos afectados once hospitales y siete no están operando, han sido afectados en su estructura y vamos a tener que construir nuevos recintos», dijo el ministro de Salud, Álvaro Erazo.
En tanto, el Gobierno estimó que 6.378 viviendas sociales sufrieron «daños mayores» irreversibles.
Agencias AFP, EFE, ANSA y DPA


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