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Pino: “Desde los 80 que no teníamos series animadas”
Guillermo Pino: «En nuestro país hay que diferenciar entre las películas de animación, que hay bastantes, y las series animadas, que hoy no hay casi nada».
La serie está realizada por Smilehood, de Guillermo Pino y Claudio Pousada, que arrancó en 2010 y ya desarrolla una amplia gama de contenidos, no sólo series animadas. La serie ya se emite por Disney Junior, de lunes a viernes a las 8 y los fines de semana a las 11, y por «Canal 13» los sábados y domingos a las 9.
Dialogamos con Pino sobre las series de animación en la Argentina y en el mundo. También sobre la tendencia en contenidos, donde parece decaer gradualmente el uso de violencia y malos hábitos.
Periodista: ¿Como viven este debut en EE.UU., país productor de dibujos animados por excelencia?
Guillermo Pino: Fue un logro muy grande porque nos comentaron del canal en donde estaremos, Discovery Familia, que una productora alemana, que tiene una historia de 40 dibujos animados seriados, nunca logró entrar. El mercado americano es muy difícil. Esperamos que sea la punta de lanza para que la animación crezca más en la Argentina. Se puede crecer mucho en este rubro y nuestro desafío es que no seamos los únicos en penetrar el mercado norteamericano, claro que para esto se necesitan muchos factores.
P.: ¿A qué se refiere?
G.P.: Es un terreno en el que se puede crecer mucho más de lo que está explotado, pero para eso no basta con la creatividad argentina, que está reconocida en todo el mundo. Somos el cuarto exportador de formatos audiovisuales, ganamos premios en todos los festivales, pero hay que ponerle foco. Se requiere de gran cantidad de profesionales (contamos con 17 disciplinas diferentes para confeccionar esta serie de animación) y la producción implica períodos largos de dos años de trabajo sostenido.
P.: En el negocio televisivo son varios los sectores afectados por las restricciones cambiarias, ¿a ustedes les afectó?
G.P.: En nuestro negocio no, porque los animadores en otros países ganan mucho más en dólares en relación a nuestro país. Además, a nivel recursos humanos, desarrollamos una política de capacitación: hicimos acuerdos con universidad públicas, seleccionan los mejores alumnos, los capacitamos y damos trabajo a los mejores, el resto sale capacitado, y todo de manera gratuita.
P.: ¿Cómo está el mercado de animación en la Argen
G.P.: Hay que diferenciar entre las películas de animación, que hay bastantes, y las series animadas, que no hay casi nada. Las últimas fueron un dibujito seriado de García Ferré en los ´80 y alguna otra incursión esporádica de «Canal 13» porque esta producción requiere de mucho esfuerzo.
P.: ¿Cuáles son los países pioneros en animación en el mundo?
G.P.: Estados Unidos, Canadá y Francia, este último por las políticas muy activas que tienen. Les prestan plata y devuelven con la producción de dibujos animados. Ahora en la Argentina es importante la discusión que se abrió sobre el fomento a la actividad audiovisual. Nosotros todavía no usamos los créditos pero vemos con buenos ojos esta predisposición a colaborar con nuestra industria.
P.: Además de Estados Unidos, están en tratativas con otros países.
G.P.: Sí, volvimos de Mipcom en Cannes y hay interés de comprarla pero hay que seguir avanzando en las conversaciones. Por ahora estamos en 22 países a través de Disney Channel, lo que no es poco, porque se trata de una cadena pannregional que no se abre a cualquier contenido. Por ejemplo, conocimos una productora japonesa que ostentaba 500 dibujos animados diferentes, de los cuales tenían 200 capítulos de 26 minutos cada uno. Pero ninguno había podido debutar en una cadena pannregional, y esto se debe a que tenemos mejor calidad pese la menor cantidad de capítulos. No estaba mal hecho pero nuestra calidad es superior, me refiero a la calidad de terminación, es más artesanal.
P.: ¿Cómo es el negocio de contenidos 360 multiplataforma?
G.P.: No tercerizamos el trabajo, de modo que todo lo que producimos es «in house»: el diseño web de nuestra página (www.plimplim.tv), productos para Facebook (tenemos 90 mil seguidores), contenidos para celulares, para i-pad. Sabemos que esto implica un proceso más lento pero nos sirve más. Por ejemplo, contamos con nuestro propio departamento de licencias y de esta forma nos aseguramos de vender el producto como queremos. Si lo vendiera otro, tal vez evaluaría que es rentable sacar un muñequito para pegarle, pero eso no lo haríamos nunca porque va en contra de la filosofía del producto. Podría poner en riesgo nuestra identidad. También estamos diseñando la obra de teatro para 2013, que tendrá animación y actuación.
P.: Los chicos incorporan bien los mensajes positivos sobre buenos hábitos o cuidado del medio ambiente que ustedes proponen, ¿los dibujos violentos están en decadencia?
G.P.: Hay más control de los padres por lo que ven los hijos y de los canales por lo que ponen en sus pantallas, creo que hay de todo pero la oferta es amplia y mucho más segmentada que en el pasado. Con mi socio nos planteamos «salgamos del espacio de la queja y hagamos algo nuevo». Nos conocimos en America 2 donde siempre había algunos productos que no nos gustaban, entonces la idea que nos unió fue salir de la queja y aprovechar el espacio para producir algo que nos interese realmente.
Entrevista de Carolina Liponetzky


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