5 de abril 2016 - 00:00

PJ: pactos y rupturas mientras negocian una boleta de unidad

Fernando Gray, el anfitrión, en medio de intendentes y dirigentes tras la reunión ayer en Echeverría. La cumbre perfiló la unidad entre dos sectores: los intendentes más fuertes del conurbano y la provincia, con el eje del PJ bonaerense para  sentarse en la mesa del PJ nacional.
Fernando Gray, el anfitrión, en medio de intendentes y dirigentes tras la reunión ayer en Echeverría. La cumbre perfiló la unidad entre dos sectores: los intendentes más fuertes del conurbano y la provincia, con el eje del PJ bonaerense para sentarse en la mesa del PJ nacional.
 Cuando el planeta político gira en torno al escándalo de los Panama Papers, en los que por ahora no aparecen involucrados directamente dirigentes ni funcionarios peronistas, el presidente del Consejo del PJ, Eduardo Fellner, convocó a una cumbre para negociar, a cuatro días del plazo para el cierre de listas, una boleta de unidad que englobe a las distintas expresiones del peronismo y permita evitar una interna sangrienta y caótica.

Ocurre en medio de una agenda política y judicial incendiaria. Está pendiente la indagatorio a Cristina de Kirchner, Axel Kicillof y Alejandro Vanoli por la causa dólar futuro, una sesión movida en el Congreso por los DNU de Mauricio Macri, las esquirlas de las revelaciones de Panamá, los daños colaterales de la detención de Ricardo Jaime y la citación a Lázaro Báez.

En medio de esos ruidos, Fellner junto al sanjuanino José Luis Gioja y al formoseño Gildo Insfrán tratarán de armar un esquema que permita ordenar el partido para cumplir, al menos, con la demanda que impuso María Servini de Cubría de normalizar la conducción del Consejo del PJ, que caduca en mayo.

En estas semanas, esa maniobra fue perdiendo volumen. En algún momento, Juan Manuel Urtubey se candidateó para pelear la butaca mayor y ahora lo trata como un asunto satelital. Jorge Capitanich también cuerpeó para entrar en esa disputa pero, con los días, se fue desentendiendo. Queda Gioja, la versión de un Daniel Scioli como vice y el anuncio rimbombante de Guillermo Moreno de presentar, junto con Insfrán, una lista propia para gobernar el peronismo.

Hoy, en la sede del PJ, están invitados delegados de todas las provincias para intentar un acuerdo general que mantenga a todos adentro. Entre la intención y la concreción hay un tirón y muchas voluntades cruzadas. El principal riesgo reside en si alguno de los actores del ancho mundo peronista cree que hace negocio para sí al colaborar, con la ruptura, en la futura intervención judicial del partido.

A pesar de Urtubey y Capitanich, que con el tiempo parecieron perder interés en la cuestión partidaria -por lo menos en esta instancia-, el conflicto mayor se da, como suele ocurrir, en la provincia de Buenos Aires, donde se produce un fenómeno atípico: no hay gobernador peronista y las distintas expresiones no logran sellar un acuerdo de convivencia sólido. Es, además, el territorio donde se asienten referentes como Scioli y Aníbal Fernández, y donde La Cámpora tiene el mayor peso territorial. Por lo tanto, con la provincia desacomodada es difícil ordenar el PJ nacional.

Ayer, en Esteban Echeverría, una cumbre de intendentes pareció moverse en esa dirección al pactar un principio de acuerdo para que el grupo de intendentes del conurbano y el ala del PJ bonaerense se muevan en bloque. El primer grupo lo ordenan Martín Insaurralde (Lomas) y Gabriel Katopodis (San Martín), que ayer no estuvo, al igual que Mariano Cascallares (Brown), ambos con aviso, y donde se reúne la mayor expresión política con base en el territorio: de Fernando Gray el local, a Juan Zabaleta de Hurlingham o caciques del interior como Juan Pablo de Jesús (Partido de la Costa) y Eduardo "Bali" Bucca, de Bolívar. Ese club, la novedad más poderosa que surgió del peronismo bonaerense posderrota, fijó un esquema para operar en línea con Fernando Espinoza, que es jefe del PJ, y Verónica Magario, su heredera en la jefatura de La Matanza. Esa alianza irá hoy a la mesa del PJ nacional a colaborar con el plan de unidad.

Fuera de ese pacto están La Cámpora y los ultra K que tienen otros actores y jugadores, como Jorge Ferraresi, de Avellaneda. En paralelo, se empieza a visibilizar otra crisis: la fractura en la Legislatura bonaerense parece ser una cuestión de días.

En marzo, la bancada de diputados del FpV forzó la renuncia de José Ottavis como presidente y a partir de entonces se produjo una crisis en espiral. De hecho, el bloque está dividido en tres expresiones: La Cámpora, el grupo de los doce, que tiene vínculo con los intendentes, y otro sector, más chico, donde coinciden el expresidente Horacio González y, entre otros, el Movimiento Evita de Fernando "Chino" Navarro.

Es, en verdad, la manifestación de una fragmentación que se registra en todos los frentes y todos los territorios, y ante la cual no parece haber una solución de corto plazo. Ni siquiera el esfuerzo por evitar una interna sanguinaria, con Gioja como presidente del partido, alcanzará en lo inmediato para alinear al peronismo de manera durable. Recién en 2017, si de las legislativas surge una figura ganadora y que irradie expectativas de poder, el peronismo podría empezar a entrever a un futuro jefe que le devuelva, siquiera de manera imaginaria, la ilusión de volver a gobernar.

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