El candidato Sergio Bergman no solamente está privado, por su condición religiosa, de hacer campaña los sábados. Tampoco podrá inscribirse en la boleta oficial del PRO, donde compite como primer candidato a legislador, haciendo honores al rabinato. Es que el apoderado del Frente para la Victoria, y titular del PJ porteño, Juan Manuel Olmos, impugnó ante la Justicia que Bergman pueda usar la palabra «rabino» antes de su nombre, como tenía previsto el macrismo en la papeleta. El Tribunal Superior de Justicia le dio la razón al peronista, que aludió que «debe haber igualdad en la condición de ciudadano» y remitió a que en su momento tampoco pudo inscribirse «padre» cuando en la provincia se postuló Luis Farinello.
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