16 de marzo 2009 - 00:00

Planean vuelta al FMI luego del 28 de junio

El Gobierno analiza la posibilidad de volver a entablar un diálogo directo con el FMI, que eventualmente derivaría en un acuerdo que le permita la llegada de dinero en 2010. Esta posibilidad, que podría darse entre fines de agosto y septiembre fue otro de los argumentos (no el principal) por los cuales el Gobierno de Cristina de Kirchner decidió adelantar las elecciones legislativas nacionales para el 28 de junio. Según asesores del Gobierno, con Néstor Kirchner a la cabeza, ir a votar en medio de las negociaciones que derivarían en un retorno del país al Fondo sería difícil de sostener. Más si se tiene en cuenta que las discusiones se darían en el momento más difícil y caliente de la campaña legislativa.
Más allá de los momentos, la posibilidad de volver a entablar relaciones con el FMI depende directamente de lo que suceda en la reunión del G-20 en Londres el 1 y el 2 de abril. Entonces los países reunidos en este grupo discutirán varios capítulos vinculados a la crisis financiera internacional. Uno de ellos será la reforma de los organismos mundiales de crédito, principalmente del FMI.
La seguridad de que el tema será planteado surge de varios frentes. Desde la Cancillería a cargo de Jorge Taiana hay conversaciones directas con el Gobierno británico. También el embajador argentino en Washington, Héctor Timerman, tiene datos en este sentido. La certeza de que la cuestión será discutida abiertamente la obtuvo la Presidente de boca del propio Barack Obama cuando ambos mantuvieron una conversación telefónica el viernes pasado. Cristina de Kirchner estaba en Rawson y hacía minutos que había anunciado el adelantamiento de las elecciones legislativas para junio. El norteamericano le garantizó que se discutirá sobre el futuro del Fondo, y que él personalmente impulsará la reforma del organismo en dos capítulos. El primero, la incorporación de los países en desarrollo, incluyendo la Argentina, en el directorio del Fondo con un mayor poder decisorio. El segundo capítulo, y más importante para el país, es la reformulación de los requisitos para que los Estados reciban la ayuda financiera del FMI. Puntualmente, que no haya más misiones como las que Argentina recibió históricamente y que fueron demonizadas por el kirchnerismo desde el primer día de gestión.
Según los datos que manejan Taiana y Timerman, la propuesta de Obama de reformular el FMI y el BM contaría en Londres con el apoyo de Gran Bretaña, España, Rusia, China, Canadá, la India, México, Australia y Brasil, pero tendría el veto de cuatro Estados clave: Alemania, Francia, Italia y Japón. En los primeros dos casos, ambos países quieren mantener ciertas restricciones para el acceso a los créditos, buscando que sigan priorizándose economías sanas. El temor de los gobiernos de Angela Merkel y Nicolas Sarkozy es que haya un vendaval de pedidos desde Europa del Este de más dinero. En el caso de Italia y Japón, los argumentos son los clásicos y se vinculan con visiones más ortodoxas en el manejo del dinero del organismo.
El argumento que utilizaría, eventualmente, el Gobierno argentino para presentar socialmente las negociaciones del reingreso al Fondo será la promesa de cambios en el organismo. Esto pese a que cualquier cambio radical demandará varios años de discusiones.

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